Como sucesor de Yeltsin y nuevo símbolo del sistema capitalista hoy, Putin alaba a Yeltsin. ¡Naturalmente! Putin no quiere criticar los orígenes de su propia dirección, está atado con un cordón umbilical al mecenazgo de Yeltsin. Por eso al hablar de Yeltsin, Putin realmente está hablando de sí mismo, por ejemplo, declarando que los "nobles pensamientos y palabras de Yeltsin: ‘cuidar de Rusia', siempre han servido como punto político y moral de referencia". Por supuesto, esto no es otra cosa que asquerosa hipocresía. Ni Putin ni Yeltsin han cuidado jamás del pueblo ni de Rusia, excepto de lo relacionado con sus propias carreras. No es una cuestión de nobles pensamientos abstractos ni de democracia, sino que son cuestiones de clase. Si el Kremlin pueden controlar los votos de la población entonces el voto es legítimo, si no, por ejemplo, si un candidato comunista gana y plantea la renacionalización de la industria, Putin y compañía dirían que no se puede confiar en el pueblo, y así sucesivamente. Putin considera su dominio como legítimo, porque Yeltsin le entregó el poder a él, con unas elecciones presidenciales amañadas cuyos resultados estaban decididos de antemano. No es casualidad que Putin esté repitiendo el ejemplo de Yeltsin buscando un sucesor ya que su segundo mandato termina en la primavera de 2008. Teniendo en cuenta todo lo que ha cambiado Rusia bajo su gobierno, el traspaso de poder será básicamente el mismo y el siguiente dirigente deberá su puesto a Putin, y por tanto también a Yeltsin. Pero no necesitamos mirar más que en Moscú para ver cuál es el verdadero legado de Yeltsin, y de Putin. Es el paraíso para los ricos, es la ciudad del mundo con más multimillonarios, excepto quizá Nueva York. El rápido ascenso de los ingresos de los ricos, el resultado del robo y el saqueo, los grandes ingresos del petróleo hacia el mercado inmobiliario, todo está alimentando la inflación y una desigualdad cada vez mayor. Los salarios no suben, los trabajadores ven la riqueza que están creando cómo la disfrutan los corruptos, los arribistas degenerados. En cambio, los empleos y los salarios son atacados, además el aumento del rublo abarata las importaciones y convierte a la industria rusa en menos competitiva. Las fábricas que podrían dar empleo a miles de trabajadores están siendo arrasadas para construir nuevas oficinas y centros comerciales. En sectores que están prosperando como el comercio inmobiliario, el gobierno local y las empresas constructoras emplean a trabajadores que proceden de fuera de Moscú, de Rusia o de otras antiguas repúblicas soviéticas, para dividir a los trabajadores y mantener bajos los salarios. Desgraciadamente, esto ha tenido un efecto, con la extensión del racismo contra los trabajadores inmigrantes. Sólo tienes que viajar durante una hora por las afueras de Moscú y verás la pobreza de las provincias. Esta es la realidad del capitalismo, sus contradicciones y el parasitismo. La admiración profesada por Putin hacia Yeltsin y su política económica similar, demuestran que no hay diferencias fundamentales entre ellos. Las diferencias que existen se basan en factores personales. En realidad, el hecho de que tanto Yeltsin como Putin individualmente hayan sido capaces de influir en la política tanto, demuestra lo similar que son sus reinados. Los dos son dirigentes bonapartistas, que están al frente de un aparato del estado que en gran medida se ha independizado de la sociedad y utiliza esta independencia para sus propios intereses. El papel del estado en la historia reciente de Rusia requiere alguna explicación porque está directamente relacionado con el colapso de la URSS. Yeltsin no creó las condiciones que él tuvo durante los años ochenta y noventa. En realidad estas condiciones son las que ayudaron a conformar a Yeltsin, que respondió a los acontecimientos en lugar de tener un plan preconcebido. Los orígenes subyacentes del movimiento hacia la contrarrevolución capitalista no se encontraban en el nacimiento de Boris Nikolaevich en el seno de una familia pobre de albañiles en 1931, sino el ascenso de la burocracia del partido en la URSS que buscaba defender primero los intereses de su propia casta y sólo en segundo lugar los de la URSS. Esta burocracia del partido fue capaz de establecer un firme grillete sobre la sociedad después de enfrentar a la débil clase obrera soviética contra el campesinado en los años veinte y treinta, ahora atacando a la clase obrera y dando concesiones a los kulaks, para después al campesinado y liquidar a los kulaks como clase. Al mismo tiempo que suprimían los derechos democráticos, lo que quedaba del Partido Bolchevique y del movimiento obrero independiente fue ahogado en sangre. Pero los regímenes bonapartistas por su propia naturaleza son regímenes en crisis, como demuestra el período anterior a la guerra. El papel de la burocracia del partido sólo fue realmente estable después de la victoria en la Segunda Guerra Mundial, cuando aparecieron décadas de estabilidad se convirtieron en la norma más que en la excepción. En este período se consiguieron resultados fantásticos. La URSS envió el primer hombre al espacio y se convirtió en la segunda potencia industrial del planeta. Sin embargo, aunque la clase obrera se volvió numérica y culturalmente más fuerte, eso no se tradujo automáticamente en un peso social mayor ni en una influencia política más grande. El nivel en el que factores como los partidos políticos y las clases pueden afectar a su vez al desarrollo económico no desaprueban el marxismo, que no tiene nada en común con la caricatura formalista, antidialéctica del marxismo representada en la Unión Soviética por el PCUS, que reducía el desarrollo social simplemente a la economía. Esto es algo que los teóricos de la conspiración de la izquierda en la Unión Soviética han tenido en cuenta cuando después han culpado del colapso de la URSS a Gorbachov y Yeltsin, en lugar de explicar las causas más profundas y de mayor alcance. Pero esto no significa que los marxistas tengan una bola de cristal con la que puedan predecir el futuro de manera exacta. El método marxista puede revelar la crisis subyacente en la que se encontraba la URSS, pero no definir por adelantado que resultados tendría el final del control burocrático del Estado y la sociedad. Ted Grant explicó a principios de los años setenta, tan pronto como las tasas de crecimiento en la URSS se aproximaban a cero, que el régimen no podía durar y que sería derrocado, pronosticó que la clase obrera recuperaría el control del aparato del Estado y democratizaría los sindicatos, inyectando nueva savia en la economía soviética y en la revolución mundial. Esto era totalmente posible. De ninguna manera era inevitable que la burocracia consiguiera con éxito restaurar el capitalismo. Al final esto se consiguió, en gran medida, debido a la ausencia de organización por parte de la clase obrera, que no pudo desarrollar un programa o un partido capaces de tomar el poder. Durante el proceso de contrarrevolución capitalista, ni la clase obrera, debido a su falta de organización, ni la clase capitalista, que sólo existía a principios de los años noventa en una forma embrionaria, fueron capaces de controlar el Estado. En su lugar, el Estado con Yeltsin, a pesar de su propia debilidad interna, fijo la última palabra en la política, como fue aparente con el uso del ejército aplastando a la oposición en el parlamento en 1993 y en otros ejemplos. Y dentro del aparato del estado, el presidente tenía un gran peso como árbitro a la hora de decidir el resultado de los enfrentamientos entre fracciones rivales. Por ejemplo, incluso cuando la tasa de aprobación de Yeltsin cayó al 2 por ciento a finales de los años noventa, aún tenía muchas palancas de poder para nombrar y despedir a toda una serie de primeros ministros. En esencia, lo mismo se aplica al régimen de Putin. Es verdad que en contraste con el reinado de Yeltsin, el capitalismo ahora se ha consolidado y la clase capitalista es más fuerte. Pero, como con la clase obrera en la URSS, esto no significa que la clase capitalista haya aumentado su control sobre el Estado. Todo lo contrario, el Estado con Putin se ha fortalecido y se ha convertido en una palanca por encima de la clase capitalista. El odio del capitalismo y de los capitalistas no ha socavado la dirección de Putin como tampoco lo consiguió con Yeltsin. En su lugar, Putin se ha apoyado en las masas y explotado este descontento para golpear a los oligarcas como Mijail Khodorkovsky, mientras que los intereses comerciales del Estado se han expandido al sector automovilístico, la minería y la defensa. Igual que el Estado ha pisoteado la competencia capitalista en la industria, ha conseguido establecer un monopolio en el parlamento con la recreación del partido del poder, llamado Rusia Unidad, cuyos orígenes, junto con los del dominio de Putin, se encuentran en la época de Yeltsin. Esta redivisión de la propiedad y el poder se ha producido a costa de antiguos aliados de Yeltsin, que han sido echados de los pasillos del Kremlin por los aliados de Putin en las fuerzas de seguridad. Aquellos que apoyaban a Yeltsin por sus propios intereses empresariales y personales, ahora pretenden que Putin está atacando las libertades y que Yeltsin las defendía, sin clarificar que están hablando de la libertad de los oligarcas a enriquecerse y no de los derechos de la gente corriente. Sobra decir que estas mismas personas en el poder apoyaron a Yeltsin cuando ilegalizó el Partido Comunista y más tarde pisoteó su propia constitución al ordenar que los tanques dispararan contra la Casa Blanca en octubre de 1993. El régimen de Putin es la evolución natural del régimen de Yeltsin. La única razón por la que Yeltsin toleró a la oposición, en un período en que el PCFR tenía mucho poder en el parlamento y entre los gobernadores regionales, es porque él era débil. Si hubiera sido más fuerte no habría actuado de manera diferente a la de Putin. La muerte de Yeltsin es una oportunidad para enfatizar de nuevo que el régimen de Putin es la continuación de su régimen, e insistir en el hecho de que en el conjunto de la sociedad no se llora a Yeltsin, que el régimen que Putin ahora está presidiendo es la supervivencia del suyo. Pero a diferencia de Yeltsin no morirá de forma natural. Hay que luchar contra él y derrotarlo. Aunque la clase obrera aún es débil, ya se están viendo los síntomas del resurgimiento de la lucha de clases. Por otro lado, sus enemigos de clase dentro de la elite no son tan fuertes como aparentan ser. Putin es popular como líder en parte porque es visto como algo diferente a los políticos corruptos y peleones que hay en el gabinete y el parlamento. Sin Putin las perspectivas para el sistema no son tranquilizadoras. La estabilidad que la dirección de Putin ha disfrutado es muy superficial. El Estado es poderoso contra grupos de capitalistas y trabajadores, estudiantes y pensionistas, etc., porque el Estado es la ley. Pero es incapaz de resolver de la misma manera las diferencias dentro del Estado. Éstas todavía sólo las puede decidir el presidente, esto significa que el próximo presidente tendrá el poder de ordenar una nueva ronda de redivisión de la propiedad, reflejando la debilidad de las relaciones de propiedad capitalistas y que los capitalistas no son capaces de defenderse del Estado, porque ellos mismos son fruto del mecenazgo del Estado. El surgimiento de un segundo partido de poder en la forma de Una Rusia Justa, ofrece una visión del potencial que la clase dominante tiene para socavar su posición a través de la división interna. En lugar de fortalecer el sistema como un todo, sólo están interesados en sus propios beneficios y prestigio. La estabilización que ha tenido lugar en Rusia con Putin, ha fortalecido la posición negociadora de la clase obrera. Los trabajadores y la juventud están comenzando a pensar no sólo en la lucha por la supervivencia cotidiana, sino también en qué ocurrirá en el futuro. Según pasan los días, cada vez está más claro, aunque todavía es una minoría, que el dominio del capital, que está atado al dominio político de la burocracia estatal, sólo empobrecerá más a los pobres, explotará a los explotados y enriquecerá a los ricos. Una nueva generación está mirando hacia la clase obrera para que dirija a los estudiantes, a los intelectuales, a los pensionistas contra la clase capitalista y el aparato del Estado. Estas conclusiones están siendo estimuladas por el embrión del movimiento obrero que ha llevado a luchas en las fábricas de Ford, Coca Cola y Heineken, cerca de San Petersburgo. En condiciones de férreo control estatal por parte de los tribunales, pero la lucha sindical está orgánicamente vinculada a la lucha política no sólo contra los empresarios, sino también contra los tribunales y el parlamento. Sólo armados con el método del marxismo y un programa socialista claro, esta lucha embrionaria crecerá en un movimiento de la clase consciente políticamente y bien organizado capaz de derrocar a un régimen que tiene unas raíces muy débiles en la sociedad. La realidad es que la clase obrera, a pesar de ser numéricamente más débil que en los últimos días de la URSS, aún es la gran mayoría de la sociedad. Sólo necesita estar organizada y generalizar su experiencia. Por ahora el principal activo de la elite dominante no ha sido su propia fuerza intrínseca, sino precisamente la ausencia de esta organización y conciencia por parte de la clase obrera. Pero esto se convertirá en su contrario, con divisiones internas y una posición ideológica débil de la clase dominante, que debe su estatus a los burócratas que traicionaron a la URSS, como Yeltsin, profundizando así la voluntad de la clase obrera para luchar contra el capitalismo y su confianza en sí misma como la única clase en la sociedad que puede modernizar Rusia. Y lo que se aplica a Rusia también se aplica a la clase obrera de cada país. La derrota de la Unión Soviética y el triunfo del imperialismo afectaron a todo el mundo, no sólo a la URSS. La podredumbre del capitalismo en Rusia hoy es un reflejo de la senilidad del capitalismo globalmente. La nueva época en la que hemos entrado de guerras, revoluciones y contrarrevoluciones, creará muchas oportunidades para que la clase obrera tome el poder. La victoria de la clase obrera en un país estratégico transformará la situación. Este es el potencial de la revolución bolivariana en Venezuela, que está siendo seguida no sólo en América Latina, sino también en Rusia. No es casualidad que los trabajadores en Venezuela estén, sobre la base de su propia experiencia sacando las mismas conclusiones que en Rusia hacia casi cien años. Estas son las lecciones que los trabajadores hoy en Rusia deben aprender e inspirarse en ellas. La clase obrera rusa es lo suficientemente poderosa para controlar las tendencias burocráticas dentro del estado y está más integrada con la clase obrera mundial que nunca. Una nueva edición de la revolución rusa en las condiciones actuales no sería una simple repetición de 1917. Sería una nueva revolución socialista pero a un nivel cualitativamente muy superior.
lunes, 30 de abril de 2007
Como sucesor de Yeltsin y nuevo símbolo del sistema capitalista hoy, Putin alaba a Yeltsin. ¡Naturalmente! Putin no quiere criticar los orígenes de su propia dirección, está atado con un cordón umbilical al mecenazgo de Yeltsin. Por eso al hablar de Yeltsin, Putin realmente está hablando de sí mismo, por ejemplo, declarando que los "nobles pensamientos y palabras de Yeltsin: ‘cuidar de Rusia', siempre han servido como punto político y moral de referencia". Por supuesto, esto no es otra cosa que asquerosa hipocresía. Ni Putin ni Yeltsin han cuidado jamás del pueblo ni de Rusia, excepto de lo relacionado con sus propias carreras. No es una cuestión de nobles pensamientos abstractos ni de democracia, sino que son cuestiones de clase. Si el Kremlin pueden controlar los votos de la población entonces el voto es legítimo, si no, por ejemplo, si un candidato comunista gana y plantea la renacionalización de la industria, Putin y compañía dirían que no se puede confiar en el pueblo, y así sucesivamente. Putin considera su dominio como legítimo, porque Yeltsin le entregó el poder a él, con unas elecciones presidenciales amañadas cuyos resultados estaban decididos de antemano. No es casualidad que Putin esté repitiendo el ejemplo de Yeltsin buscando un sucesor ya que su segundo mandato termina en la primavera de 2008. Teniendo en cuenta todo lo que ha cambiado Rusia bajo su gobierno, el traspaso de poder será básicamente el mismo y el siguiente dirigente deberá su puesto a Putin, y por tanto también a Yeltsin. Pero no necesitamos mirar más que en Moscú para ver cuál es el verdadero legado de Yeltsin, y de Putin. Es el paraíso para los ricos, es la ciudad del mundo con más multimillonarios, excepto quizá Nueva York. El rápido ascenso de los ingresos de los ricos, el resultado del robo y el saqueo, los grandes ingresos del petróleo hacia el mercado inmobiliario, todo está alimentando la inflación y una desigualdad cada vez mayor. Los salarios no suben, los trabajadores ven la riqueza que están creando cómo la disfrutan los corruptos, los arribistas degenerados. En cambio, los empleos y los salarios son atacados, además el aumento del rublo abarata las importaciones y convierte a la industria rusa en menos competitiva. Las fábricas que podrían dar empleo a miles de trabajadores están siendo arrasadas para construir nuevas oficinas y centros comerciales. En sectores que están prosperando como el comercio inmobiliario, el gobierno local y las empresas constructoras emplean a trabajadores que proceden de fuera de Moscú, de Rusia o de otras antiguas repúblicas soviéticas, para dividir a los trabajadores y mantener bajos los salarios. Desgraciadamente, esto ha tenido un efecto, con la extensión del racismo contra los trabajadores inmigrantes. Sólo tienes que viajar durante una hora por las afueras de Moscú y verás la pobreza de las provincias. Esta es la realidad del capitalismo, sus contradicciones y el parasitismo. La admiración profesada por Putin hacia Yeltsin y su política económica similar, demuestran que no hay diferencias fundamentales entre ellos. Las diferencias que existen se basan en factores personales. En realidad, el hecho de que tanto Yeltsin como Putin individualmente hayan sido capaces de influir en la política tanto, demuestra lo similar que son sus reinados. Los dos son dirigentes bonapartistas, que están al frente de un aparato del estado que en gran medida se ha independizado de la sociedad y utiliza esta independencia para sus propios intereses. El papel del estado en la historia reciente de Rusia requiere alguna explicación porque está directamente relacionado con el colapso de la URSS. Yeltsin no creó las condiciones que él tuvo durante los años ochenta y noventa. En realidad estas condiciones son las que ayudaron a conformar a Yeltsin, que respondió a los acontecimientos en lugar de tener un plan preconcebido. Los orígenes subyacentes del movimiento hacia la contrarrevolución capitalista no se encontraban en el nacimiento de Boris Nikolaevich en el seno de una familia pobre de albañiles en 1931, sino el ascenso de la burocracia del partido en la URSS que buscaba defender primero los intereses de su propia casta y sólo en segundo lugar los de la URSS. Esta burocracia del partido fue capaz de establecer un firme grillete sobre la sociedad después de enfrentar a la débil clase obrera soviética contra el campesinado en los años veinte y treinta, ahora atacando a la clase obrera y dando concesiones a los kulaks, para después al campesinado y liquidar a los kulaks como clase. Al mismo tiempo que suprimían los derechos democráticos, lo que quedaba del Partido Bolchevique y del movimiento obrero independiente fue ahogado en sangre. Pero los regímenes bonapartistas por su propia naturaleza son regímenes en crisis, como demuestra el período anterior a la guerra. El papel de la burocracia del partido sólo fue realmente estable después de la victoria en la Segunda Guerra Mundial, cuando aparecieron décadas de estabilidad se convirtieron en la norma más que en la excepción. En este período se consiguieron resultados fantásticos. La URSS envió el primer hombre al espacio y se convirtió en la segunda potencia industrial del planeta. Sin embargo, aunque la clase obrera se volvió numérica y culturalmente más fuerte, eso no se tradujo automáticamente en un peso social mayor ni en una influencia política más grande. El nivel en el que factores como los partidos políticos y las clases pueden afectar a su vez al desarrollo económico no desaprueban el marxismo, que no tiene nada en común con la caricatura formalista, antidialéctica del marxismo representada en la Unión Soviética por el PCUS, que reducía el desarrollo social simplemente a la economía. Esto es algo que los teóricos de la conspiración de la izquierda en la Unión Soviética han tenido en cuenta cuando después han culpado del colapso de la URSS a Gorbachov y Yeltsin, en lugar de explicar las causas más profundas y de mayor alcance. Pero esto no significa que los marxistas tengan una bola de cristal con la que puedan predecir el futuro de manera exacta. El método marxista puede revelar la crisis subyacente en la que se encontraba la URSS, pero no definir por adelantado que resultados tendría el final del control burocrático del Estado y la sociedad. Ted Grant explicó a principios de los años setenta, tan pronto como las tasas de crecimiento en la URSS se aproximaban a cero, que el régimen no podía durar y que sería derrocado, pronosticó que la clase obrera recuperaría el control del aparato del Estado y democratizaría los sindicatos, inyectando nueva savia en la economía soviética y en la revolución mundial. Esto era totalmente posible. De ninguna manera era inevitable que la burocracia consiguiera con éxito restaurar el capitalismo. Al final esto se consiguió, en gran medida, debido a la ausencia de organización por parte de la clase obrera, que no pudo desarrollar un programa o un partido capaces de tomar el poder. Durante el proceso de contrarrevolución capitalista, ni la clase obrera, debido a su falta de organización, ni la clase capitalista, que sólo existía a principios de los años noventa en una forma embrionaria, fueron capaces de controlar el Estado. En su lugar, el Estado con Yeltsin, a pesar de su propia debilidad interna, fijo la última palabra en la política, como fue aparente con el uso del ejército aplastando a la oposición en el parlamento en 1993 y en otros ejemplos. Y dentro del aparato del estado, el presidente tenía un gran peso como árbitro a la hora de decidir el resultado de los enfrentamientos entre fracciones rivales. Por ejemplo, incluso cuando la tasa de aprobación de Yeltsin cayó al 2 por ciento a finales de los años noventa, aún tenía muchas palancas de poder para nombrar y despedir a toda una serie de primeros ministros. En esencia, lo mismo se aplica al régimen de Putin. Es verdad que en contraste con el reinado de Yeltsin, el capitalismo ahora se ha consolidado y la clase capitalista es más fuerte. Pero, como con la clase obrera en la URSS, esto no significa que la clase capitalista haya aumentado su control sobre el Estado. Todo lo contrario, el Estado con Putin se ha fortalecido y se ha convertido en una palanca por encima de la clase capitalista. El odio del capitalismo y de los capitalistas no ha socavado la dirección de Putin como tampoco lo consiguió con Yeltsin. En su lugar, Putin se ha apoyado en las masas y explotado este descontento para golpear a los oligarcas como Mijail Khodorkovsky, mientras que los intereses comerciales del Estado se han expandido al sector automovilístico, la minería y la defensa. Igual que el Estado ha pisoteado la competencia capitalista en la industria, ha conseguido establecer un monopolio en el parlamento con la recreación del partido del poder, llamado Rusia Unidad, cuyos orígenes, junto con los del dominio de Putin, se encuentran en la época de Yeltsin. Esta redivisión de la propiedad y el poder se ha producido a costa de antiguos aliados de Yeltsin, que han sido echados de los pasillos del Kremlin por los aliados de Putin en las fuerzas de seguridad. Aquellos que apoyaban a Yeltsin por sus propios intereses empresariales y personales, ahora pretenden que Putin está atacando las libertades y que Yeltsin las defendía, sin clarificar que están hablando de la libertad de los oligarcas a enriquecerse y no de los derechos de la gente corriente. Sobra decir que estas mismas personas en el poder apoyaron a Yeltsin cuando ilegalizó el Partido Comunista y más tarde pisoteó su propia constitución al ordenar que los tanques dispararan contra la Casa Blanca en octubre de 1993. El régimen de Putin es la evolución natural del régimen de Yeltsin. La única razón por la que Yeltsin toleró a la oposición, en un período en que el PCFR tenía mucho poder en el parlamento y entre los gobernadores regionales, es porque él era débil. Si hubiera sido más fuerte no habría actuado de manera diferente a la de Putin. La muerte de Yeltsin es una oportunidad para enfatizar de nuevo que el régimen de Putin es la continuación de su régimen, e insistir en el hecho de que en el conjunto de la sociedad no se llora a Yeltsin, que el régimen que Putin ahora está presidiendo es la supervivencia del suyo. Pero a diferencia de Yeltsin no morirá de forma natural. Hay que luchar contra él y derrotarlo. Aunque la clase obrera aún es débil, ya se están viendo los síntomas del resurgimiento de la lucha de clases. Por otro lado, sus enemigos de clase dentro de la elite no son tan fuertes como aparentan ser. Putin es popular como líder en parte porque es visto como algo diferente a los políticos corruptos y peleones que hay en el gabinete y el parlamento. Sin Putin las perspectivas para el sistema no son tranquilizadoras. La estabilidad que la dirección de Putin ha disfrutado es muy superficial. El Estado es poderoso contra grupos de capitalistas y trabajadores, estudiantes y pensionistas, etc., porque el Estado es la ley. Pero es incapaz de resolver de la misma manera las diferencias dentro del Estado. Éstas todavía sólo las puede decidir el presidente, esto significa que el próximo presidente tendrá el poder de ordenar una nueva ronda de redivisión de la propiedad, reflejando la debilidad de las relaciones de propiedad capitalistas y que los capitalistas no son capaces de defenderse del Estado, porque ellos mismos son fruto del mecenazgo del Estado. El surgimiento de un segundo partido de poder en la forma de Una Rusia Justa, ofrece una visión del potencial que la clase dominante tiene para socavar su posición a través de la división interna. En lugar de fortalecer el sistema como un todo, sólo están interesados en sus propios beneficios y prestigio. La estabilización que ha tenido lugar en Rusia con Putin, ha fortalecido la posición negociadora de la clase obrera. Los trabajadores y la juventud están comenzando a pensar no sólo en la lucha por la supervivencia cotidiana, sino también en qué ocurrirá en el futuro. Según pasan los días, cada vez está más claro, aunque todavía es una minoría, que el dominio del capital, que está atado al dominio político de la burocracia estatal, sólo empobrecerá más a los pobres, explotará a los explotados y enriquecerá a los ricos. Una nueva generación está mirando hacia la clase obrera para que dirija a los estudiantes, a los intelectuales, a los pensionistas contra la clase capitalista y el aparato del Estado. Estas conclusiones están siendo estimuladas por el embrión del movimiento obrero que ha llevado a luchas en las fábricas de Ford, Coca Cola y Heineken, cerca de San Petersburgo. En condiciones de férreo control estatal por parte de los tribunales, pero la lucha sindical está orgánicamente vinculada a la lucha política no sólo contra los empresarios, sino también contra los tribunales y el parlamento. Sólo armados con el método del marxismo y un programa socialista claro, esta lucha embrionaria crecerá en un movimiento de la clase consciente políticamente y bien organizado capaz de derrocar a un régimen que tiene unas raíces muy débiles en la sociedad. La realidad es que la clase obrera, a pesar de ser numéricamente más débil que en los últimos días de la URSS, aún es la gran mayoría de la sociedad. Sólo necesita estar organizada y generalizar su experiencia. Por ahora el principal activo de la elite dominante no ha sido su propia fuerza intrínseca, sino precisamente la ausencia de esta organización y conciencia por parte de la clase obrera. Pero esto se convertirá en su contrario, con divisiones internas y una posición ideológica débil de la clase dominante, que debe su estatus a los burócratas que traicionaron a la URSS, como Yeltsin, profundizando así la voluntad de la clase obrera para luchar contra el capitalismo y su confianza en sí misma como la única clase en la sociedad que puede modernizar Rusia. Y lo que se aplica a Rusia también se aplica a la clase obrera de cada país. La derrota de la Unión Soviética y el triunfo del imperialismo afectaron a todo el mundo, no sólo a la URSS. La podredumbre del capitalismo en Rusia hoy es un reflejo de la senilidad del capitalismo globalmente. La nueva época en la que hemos entrado de guerras, revoluciones y contrarrevoluciones, creará muchas oportunidades para que la clase obrera tome el poder. La victoria de la clase obrera en un país estratégico transformará la situación. Este es el potencial de la revolución bolivariana en Venezuela, que está siendo seguida no sólo en América Latina, sino también en Rusia. No es casualidad que los trabajadores en Venezuela estén, sobre la base de su propia experiencia sacando las mismas conclusiones que en Rusia hacia casi cien años. Estas son las lecciones que los trabajadores hoy en Rusia deben aprender e inspirarse en ellas. La clase obrera rusa es lo suficientemente poderosa para controlar las tendencias burocráticas dentro del estado y está más integrada con la clase obrera mundial que nunca. Una nueva edición de la revolución rusa en las condiciones actuales no sería una simple repetición de 1917. Sería una nueva revolución socialista pero a un nivel cualitativamente muy superior.
La globalización, Dios y yo... por: Antonio Montiel Galindo
Bueno, como a pocas personas, en especifico Alibert, no les parece que mis escritos sean muy buenos, lo mejor lo quería dejar para el final, este ensayo me tomo mucho tiempo en saber, en informarme, en leer sobre el tema, ah, y en buscar una persona con quien discutir sobre esto( que haría sin mi compadre). Este trabajo, ustedes lo notarán, esta escrito de una forma mas seria, menos vivaracha, No se, sentí que este tema, uno de los cuales mas agobia, merecía esta seriedad tan característica en mi persona, pero tan falta en mi hablar y escribir. Hahaha… bueno, ya…
El tema principal de este ensayo habla sobre que si bien hay diferentes opiniones en torno a los efectos de la globalización, existe un punto de acuerdo en el cual la globalización no es aquel mal al que el imaginario colectivo culpa al analizar el porque de la situación en actual en América Latina.
Existe una idea muy dispersa en el imaginario colectivo (si, mi frase dominguera de la semana) de que globalización esta vista como aquel mal establecido por las superpotencias que detienen el desarrollo en América Latina, y no se ha dado en los últimos 20 años. Por lo tanto, en un principio, se deben de plantear las diferentes acepciones que se tienen sobre globalización.
Para un señor economista, conocido por sus múltiples y bien usadas investigaciones (decía eso la pagina web en la que encontré esto), y llamado Saxe-Fernández la globalización es un proceso que “… se despliega con todo vigor en el mundo contemporáneo y que representa un estadio cualitativamente nuevo en el desarrollo del capitalismo”. esto quiere decir que para el buen Saxe-Fernández, la globalización, equiparada a una economía global, esta enmarcada en una lucha en contra del estado-nación, pues, en una economía global las fuerzas del mercado global y “el poder omnímodo” de las corporaciones trasnacionales dirigen la dinámica.
De esta misma manera Fernández agrega que la inserción de los países a la globalización en realidad conlleva una inserción de corte colonial dado que los países al aceptar las políticas de organismo internacionales reducen el campo de acción posible de las industrias nacionales y, por lo tanto, han vuelto a los estados tercermundistas en simples estados de maquila, en los cuales la técnica y la ciencia siguen en un atraso marcado. De esta manera la globalización es un desafió, claro, en contra de la soberanía de los estados-nación, En la cual se busca que las decisiones en materia económica no sean tomadas por parte de los gobiernos, sino sean resultado natural de la acción del mercado global. Esta bueno el chiste, no?
A su vez, para un economista llamado Omar Sánchez, la globalización ha sido vista como un substituto de las estrategias locales de desarrollo, sin embargo, Sánchez visualiza a la globalización como un conjunto de políticas que busca la integración del comercio, de la inversión extranjera directa y la apertura a los mercados internacionales de capital; Para Sánchez la globalización ha traído consecuencias buenas y malas, pero dichas consecuencias no son producto del proceso en si mismo, sino de la aplicación y desarrollo de esta políticas que se han puesto en marcha en los países latinoamericanos.
Por otro lado, la Comisión Economía para América Latina tiene una concepción de la globalización mucho más amplia. En un primer término nos indica que la globalización, contrario a la idea que se ha querido propagar por ciertos sectores, “no es la única vía posible de liberalización plena de los mercados mundiales y de integración a ellos como destino inevitable y deseable de toda la humanidad…”, por el contrario, la globalización es caracterizada como un proceso de mas de 130 años completamente ligado al capitalismo en la cual ha habido 3 fases: 1870-1913 caracterizado por una gran movilización de capitales y mano de obra; 1945-1973, etapa en la cual se crean instituciones económicas para crear políticas afines al sistema capitalista; La etapa actual en la cual el modo de producción cambia y hace necesario la interdependencia de economías y mercados.
Después de observar los diferentes conceptos existentes, podemos apreciar que hay elementos comunes presentes en cada una; encontramos elementos como liberalización de mercados e integración a un mercado global. De esta manera, podemos caracterizar a la globalización como un proceso en el cual se establece una interrelación entre países, en la cual los capitales y los productos tienen un transito mas o menos libre a través de las fronteras. Todo esto enmarcado en un avance y desarrollo de factores científicos y tecnológicos y, así mismo, de gran presencia de factores y valores culturales (yo les creo, haha).
En el caso especial de América Latina, la globalización económica se puede ver representada o dirigida mediante el consenso de Washington. Dicho documento engloba diez puntos que actuaron como directrices para buscar des de una cierta óptica el desarrollo de la región después de las graves crisis y periodos de estancamiento de finales de los 70’s y principios de los 80’s. la diez recomendaciones de este documento son: Asegurar la disciplina fiscal con un déficit no mayor al 2%, eliminar los subsidios del gasto público, incrementar la base fiscal, liberalizar las tasas de interés, establecer la flexibilidad del tipo de cambio, liberalizar el comercio exterior, liberalizar la inversión extranjera, privatizar empresas del gobierno, realizar una desregulación para promover la competencia y garantizar los derechos de propiedad (para los que toman clases con el profesor Julian Paz Calderón, estos puntos son los que veíamos en la ultima clases que tuvimos; relaciónenlo y lo entenderán mejor).
He aquí el punto álgido de nuestro análisis, las recomendaciones del consenso se pusieron en marcha en la mayoría de los países latinoamericanos, en algunos se dio con mas precisión que en otros. Sin embargo, a poco mas de 10 años de la aplicación de estas políticas, existe una gran decepción en la mayoría de los sectores pues los resultados arrojados, según coincidencia de los diferentes autores analizados, van en un rango de nulos hasta deficientes, en gran parte debido a que se llego a pensar que estas políticas serían la panacea para América Latina y que como tal traerían el desarrollo a esta región.
La primera discusión que podemos rescatar es acerca de que tanto afectan estas políticas (vistas como la globalización misma) a los países. Por un lado Saxe-Fernández nos dice que las políticas del consenso de Washington buscaban reducir el estado y como tal su campo de acción, de esta manera se habla de un debilitamiento del Estado-Nación, derivado de la perdida de soberanía de los estados. Esto debido a que las políticas macroeconómicas eran impuestos por organismos internacionales y al ser una economía global seguirían la lógica del mercado internacional, con lo cual se daría un ajuste natural en cada uno de los países, como si fuera un simple mercado pero de dimensiones macro. Sin embargo, por un lado Fernández nos dice que es una gran mentira que al ser el Estado un ente mínimo pierda el control de las variables económicas y en si del control de la economía, por el contrario, pone los ejemplos de Estados Unidos y de Japón, mediante los cuales analiza la gran importancia que tiene la relación Estado- empresas para conseguir un desarrollo económico; Fernández da a esta relación un enfoque estratégico, pues si bien manifiesta que el Estado no posee empresas en los sectores más importantes, si participa directa o indirectamente con las empresas nacionales para que estas se hagan cargo de los factores más estratégicos existentes (electricidad, petróleo, comunicaciones, etc.) para de esta manera asegurar el desarrollo a las futuras generaciones. Por lo tanto, el Estado y la soberanía no pueden desaparecer en el contexto de la globalización. Sin embargo, nos damos cuenta que esta característica se da en los países mas poderosos y desarrollados, cuestión casi inexistente en los países en desarrollo.
Recuerdan que les mencioné a un tal Omar Sánchez, bueno, el nos dice que si bien las recomendaciones de los órganos internacionales en materia de políticas macroeconómicas son importantes, la verdad es que el proceso de decisión y de aplicación es endógeno, es decir los gobiernos locales son los que tienen el control del manejo de dichas políticas y por lo tanto los gobiernos locales son responsables de los efectos y resultados de que dichas políticas resulten.
Una personas mas conciente, desde un punto de vista social, llamado David Ibarra plantea una situación que puede ahondar más el debate. El nos dice que las políticas neoliberales del Consenso han sido propuestas exitosas para corregir ciertos desequilibrios macroeconómicos, pero han sido un fracaso para satisfacer las necesidades populares. Ibarra nos dice que debido a la presión de las instituciones internacionales los países son obligados en cierta medida a aplicar políticas enfocadas a otros objetivos diferentes de los originales, por lo cual nos deja en duda si existe independencia del exterior en cuanto a la toma de decisiones de políticas macroeconómicas.
El señor Fernández hace mucho énfasis, y quiero compartir también, esto con ustedes, oh, hermanos míos, en que la globalización ha generado cada vez mas una interdependencia entre países, a su vez, esto generará, en un futuro no muy lejano que la economía sea una economía global, pues las variables macroeconómicas, al existir liberalización de fronteras para el comercio, y los capitales dejarían de ser independientes del contexto mundial y se llega, por lo tanto, a la unificación macroeconómica. Sin embargo, el modelo entra en una contradicción, pues de un lado los países menos desarrollados, y como tal mas dependientes, se insertan en esta unidad macroeconómica mundial, pero por otro lado os países mas desarrollados, y que imponen las reglas del juego, siguen implementando dentro de sus fronteras políticas proteccionistas y mientras sigan existiendo políticas proteccionistas no se podrá avanzar a una economía globalmente integrada.
Es por esta última razón que comúnmente se dice que la globalización es una confrontación entre desiguales.
Unos de los autores leídos, Ibarra, para acabar pronto, marca que la incorrecta aplicación de estas políticas ha cerrado oportunidades de evolución a los países mas pobres y atrasados, pues estos países se ven obligados a dejar de proteger su industria y mercado nacional y a competir con países mucho mas desarrollados que siguen implementando a su interior practicas proteccionistas, y por lo tanto se cierran las vías a la incorporación del mundo industrial y los países se convierten en simples maquiladores dependientes de otros países.
La abolición de fronteras ha traído consigo un aumento en las exportaciones, cosa que puede ser considerada como un factor bueno, sin embargo, atrajo consigo un factor más peligroso que no fue previsible en la magnitud que se esta dando, me refiero la entrada en gran cantidad de importaciones provenientes de países mas industrializados y que como tal detentan un mayor avance tecnológico que muchas veces les permite bajar sus costos, y que al insertar sus productos en los países subdesarrollados roba considerablemente la raquítica industria nacional, y por lo tanto genera la destrucción de esas empresas nacionales.
Producto de este debate entre diferentes autores podemos obtener diferentes conclusiones que nos pueden ayudar a entender un poco más cual es la justa dimensión de la relación entre las políticas económicas globalizantes (palabra que no existe, pero que se entiende, no?? Palabra “Sui generis”, algo de lo que aprendi en los “padrisisisisimos” controles, hahahaha…) y la situación que vive Latinoamérica y los demás países subdesarrollados.
Por un lado, podemos observar que las políticas derivadas del consenso de Washington han sido juzgadas de manera equivocada por los distintos actores de la sociedad latinoamericana; por un lado, estas políticas globalizantes no son la panacea que sustituirá las políticas de desarrollo locales y que sacara del hoyo a los países que las apliquen; Por el otro lado, los resultados de dichas políticas dependen del modo de aplicación por parte de los gobiernos y de la no confusión entre medios y objetivos que comúnmente se hace presente en América Latina.
La liberalización de mercados de capitales, de las fronteras al comercio, es un deseo para algunos, para de esta manera reducir el papel del Estado y dejar la economía a las libres fuerzas del mercado, lo cierto es que el Estado conserva un papel primordial como garante del desarrollo nacional y como factor de estabilización al fallar la lógica del mercado. De esta manera, ahí, en donde el mercado ha fallado, es necesaria la presencia del Estado a través de políticas sociales para generar estabilidad y ser participe del desarrollo.
La aplicación de las políticas en situaciones de franca inferioridad, con respecto a países mas desarrollados, mas que traer un crecimiento, ha abierto la brecha de atraso y desigualdad, por lo tanto antes que aplicar las reformas se debió y se deben crear las condiciones necesarias para que dichas políticas puedan rendir los frutos prometidos, y para que la relación de competencia entre los diversos países sea lo mas equitativa.
Por ultimo la mayoría de los autores coinciden en que deben de existir reformas a las reformas ya impuestas, que se debe de analizar la exploración y apertura de otros sectores económicos para poder llegar al desarrollo. Yo pienso que una de las mejores cosas que un gobierno debe hacer, como hemos visto en otras lecturas, son: agarrarse los pantalones y no dejarse mangonear por otros gobiernos, proteger su mercado, fortalecer sus actividades económicas y, con las ganancias que les deje su productividad, deberían dedicar mayor parte de ese dinero a actividades de corte mas social, pero, insisto, es solo lo que pienso que se debería de hacer. PALABRA DE DIOS...
atte. Antonio "El Monty" Montiel Galindo
EDUCACIÓN
Si bien hay un avance muy importante en el acceso a la escuela, México enfrenta un grave problema de desigualdad en la calidad y oportunidades educativas. Esto se observa muy claramente entre la población rural y urbana, lo cual también refleja diferencias en el ingreso de la población. En ambas zonas hay amplio acceso a la escuela primaria, pero solo el 67% de los que habitan en zonas rurales logran terminar la primaria mientras que lo hace el 90% de los habitantes de zonas urbanas.
El entorno socioeconómico explica parte de la deserción y el bajo aprovechamiento escolar. Pero la calidad de la escuela y la docencia también inciden en el desarrollo escolar de los niños; las escuelas a las que tienen acceso los pobres tienden a ser de menor calidad. No es extraño, sobre todo en zonas rurales, que los maestros se ausenten por periodos prolongados, tengan menor escolaridad y carezcan de capacitación especializada para educar alumnos que enfrentan condiciones adversas. Además, muchas escuelas carecen de material docente o incluso de infraestructura básica como: sanitarios y bibliotecas.
Una escuela de buena calidad y un docente con la preparación adecuada pueden subsanar muchas de las deficiencias derivadas de un entorno socioeconómico adverso así como también el mayor incremento de becas económicas para los alumnos de bajos recursos; el aumento de salarios de los profesores incentivaría su desempeño laboral así como mejoraría la impartición de sus clases ya que muchos de estos profesores que laboran en zonas rurales destinan parte de sus salarios en la compra de material didáctico, ante la negativa del gobierno por apoyar las escuelas de los pobres.
DESIGUALDAD
México ya no es solo un país de profundas desigualdades sociales, como se ha dicho repetidas veces. México es mas bien un país de grandes abismos. Basta con salir a la calle cualquier día y parar en un semáforo para palparlo. Niños de la calle que jamás podrán soñar ni siquiera con la mitad de las oportunidades que tendrán aquellos que si pueden ir a la escuela; jóvenes cuya única esperanza es contar, en algún momento de su vida, con algún empleo que les permita vivir dignamente y sin la incertidumbre de saber en donde van a despertar mañana; adultos que en el transcurso de décadas no verán el dinero que pasa en manos de un profesionista en un mes.
Muchos mexicanos ni siquiera esperan ver algún progreso durante su generación. Su sueño es que alguno de sus hijos o nietos tengan en el futuro alguna oportunidad de estudiar y puedan dejar de pasarse la vida cuidando y limpiando la propiedad ajena.
Lo grave de esta situación es que las diferencias sociales en nuestro país no se deben, en la gran mayoría de los casos, a que algunos prefieran trabajar menos o a que sean menos capaces o hábiles. Se debe simplemente, a que el entorno económico en el que vivimos privilegia en oportunidades y opciones a aquellos que nacieron en una situación social más favorable. Es un problema histórico de raíz que se repite generación con generación
Según las encuestas de hogares, prácticamente no ha habido progreso distributivo en México durante el último cuarto de siglo. Por ejemplo, en 1977 el 10% mas pobre a nivel nacional concentraba un 0.97% del ingreso total, mientras que en el año 2000 la proporción fue de 1.2%. En cambio las personas ubicadas en el 10% mas rico a nivel nacional concentraba el 42.9% del total en 1997, y el 42.41% en el 2000.
Pero las grandes desigualdades no se reducen solamente a la dimensión de los ingresos. Por ejemplo, en materia de educación, mientras que la población económicamente activa (PEA) promedio ubicada en el 10% mas pobre de la población tiene apenas cuatro años de educación formal, la PEA en el 10% mas rico a nivel nacional tiene mas de 13 años de educación. Las desigualdades educativas entre los estados de la republica son también enormes. En promedio, la población económicamente activa del estado de Oaxaca tiene 5.3 años de educación. Dato similar al promedio nacional de Nicaragua, el país con menor escolaridad de América Latina; en contraste, en el Distrito Federal el promedio es de 10.5 años, prácticamente el promedio registrado en el país Latinoamericano con mayor educación en la región (Argentina).
México es un país de grandes abismos sociales pero para solucionar este gran problema se necesitaría de una reestructuración social y política que solo se conseguiría a través de grandes movimientos sociales en lucha de un mejor bienestar para el grueso de la población, pero esto no se puede hacer de la noche a la mañana.
EL NEGOCIO DE LA LIGA DE FUTBOL MEXICANO
domingo, 29 de abril de 2007
DEMOCRATIZAR LA EDUCACIÓN
Una de las tareas pendientes para el desarrollo de la educación en nuestro país es la democratización del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE). Constituye una paradoja trágica que la organización laboral de los encargados en primera instancia de llevar adelante el proceso educativo, se caracterice por la reproducción de las peores prácticas de una organización sindical: antidemocracia, charrismo, verticalismo represivo, corporativismo y un largo etcétera.
El que los maestros que deben enseñar —entre otras cosas— la historia patria y los valores cívicos o, poniéndolo en el argot de moda, el que los trabajadores de la educación responsables de desarrollar en los estudiantes el aprendizaje de competencias para la convivencia ciudadana, sean los mismos sujetos que han sido incapaces de darse formas democráticas en su organización laboral, constituye un aparente sinsentido que el sistema político mexicano posrevolucionario generó. Dados los amarres políticos con la maestra Elba Esther Gordillo con los que llega el gobierno de Felipe Calderón, este punto cae notoriamente en el difuso espacio del deber ser, alejándose completamente de su posibilidad efectiva de llevarse a cabo.
Asimismo, es necesaria la realización de una reforma profunda que modifique la organización y estructura del espacio escolar. Hasta ahora, las reformas en educación se restringen por lo general al ámbito de los planes y programas de estudio. Sin embargo, la estructura escolar que habría de implementar aquellos nuevos enfoques y contenidos no cambia, al contrario. Los esquemas de formación tendrían que involucrar necesariamente la posibilidad de que los maestros(as) participen y se ejerciten en la toma de decisiones y responsabilidades que la adultez democrática implica.
SUDAMÉRICA: ENTRE LA INTEGRACIÓN Y LA CRISIS ENERGÉTICA
La fábula del recalentamiento global
Recientemente, el Canal 4 de la televisión británica produjo el documental “El gran engaño del calentamiento global”, destruyendo la mayoría de los alegatos del movimiento ambientalista. Los científicos entrevistados incluyeron a los más destacados climatólogos de MIT y otras prestigiosas universidades alrededor del mundo.
El documental muestra muchas realidades científicas que chocan de frente con la propaganda ambientalista: las emisiones de dióxido de carbono provocadas por la gente son alrededor del 5 por ciento del total y el resto proviene de causas naturales como volcanes y la muerte de animales y plantas. Cada año, los volcanes producen más dióxido de carbono que todas las actividades humanas. La mayoría de los gases invernaderos son causados por los océanos y la conclusión es que el clamoreo de los ambientalistas es pura verborrea.
A lo largo de miles de millones de años ha habido infinidad de períodos de calentamiento y de enfriamiento. De hecho, en el siglo X, cuando no existían ni automóviles ni aviones, el clima era considerablemente más caliente que ahora. El mayor calentamiento del siglo pasado ocurrió antes de 1940, mientras que a lo largo de varias décadas después de la Segunda Guerra, durante la masiva industrialización del mundo, ocurrió un enfriamiento de la Tierra.
Lo que presenta un peligro mucho mayor para la humanidad es el empeño de los ambientalistas en reprimir cualquier opinión diferente a la de ellos. Según el reportaje publicado el 11 de marzo por el periódico Sunday Telegraph de Londres, Timothy Ball, ex profesor de climatología de la Universidad de Winnipeg en Canadá, ha recibido cinco amenazas de muerte desde que cuestiona que los humanos afecten los cambios climatológicos. Richard Lindzen, profesor de ciencias de la atmósfera de MIT, mantiene que “los científicos que no están de acuerdo con el alarmismo pierden apoyo económico, se desprecia su trabajo y son acusados de ser secuaces de los industriales”. Nigel Calder, anterior director de New Scientist, dice que “los gobiernos tratan de lograr unanimidad, reprimiendo a científicos que discrepan. Einstein no hubiera logrado ningún apoyo financiero bajo el actual sistema”.
Tratar de reprimir opiniones diferentes no es algo nuevo. Por no creer que la Tierra es el centro del universo, Galileo fue llevado ante un tribunal en 1633. Amenazado con torturas, se retractó y se le prohibió salir de su casa durante el resto de su vida.
Los nuevos inquisidores son gente como la Dra. Heidi Cullen del Weather Channel, quien insiste que la Sociedad Americana de Meteorología desapruebe a cualquier meteorólogo de la televisión que ponga en duda el calentamiento global causado por la gente. Por su parte, el columnista Dave Roberts exige un juicio tipo Nuremberg para los “bastardos” que causan el calentamiento global.
¿Quién domina a quién?
Es por demás innegable que en las últimas semanas ha crecido una cierta preocupación en la opinión pública por el rumbo que el país debe tomar para superar los adeudos en distintos ordenes de convivencia y desarrollo entre aquello que se llamaba Estado y aquello otro que se definía sociedad. Pareciera como si en México la democracia hubiera abierto una caja de Pandora cargada de más negativas que proposiciones. De aquí pues, la crítica ( “¡fascistas!” gritan unos; “¡mano dura!” responden otros) que se ha estado expresando respecto a la actuación del gobierno federal frente a temas tan delicados como el tráfico de drogas, la recuperación de la seguridad en el territorio nacional (léase Michoacán, Tijuana, Guerrero, Chiapas, Oaxaca, etcétera), la visibilidad insistente de los militares en funciones que, vale recordar, son de su estricta competencia, y que nos llevan a preguntarnos: ¿y todo ello, con qué fin o para qué? Es decir, ¿cuál es la razón de ser de una estrategia tan agresiva y coordinada (incluidas las extradi ciones de algunos de los más famosos y temibles capos mexicanos hacia Estados Unidos)?
El problema de fondo es la urgente necesidad de los poderes del Estado para neutralizar el dominio de una permanente situación de acoso y chantaje por parte de grupos y organizaciones ilegales que han capturado precisamente algunas “zonas libres” dejadas por el Estado mexicano. Ahora bien, este es paradójicamente uno de los temas centrales de la consolidación democrática: ¿quién neutraliza a quién?, ¿quién domina a quién?, ¿y por qué? Aquí, en el caso que nos ocupa, entran los partidos políticos, el gobierno federal, los gobiernos estatales y municipales, los medios de comunicación, las instituciones de seguridad pública, y sobre todo y ante todo, el mercado de la ilegalidad: verdadero punto de convergencia del asunto.
Al respecto, vale la pena acotar y subrayar que las redes y sistemas informales e ilegales que se tejen en el interior de una nación, pueden volverse con el tiempo una causa potencial, pero a veces no suficiente, para indicar las probables direcciones de la debilidad institucional y social de un sistema legal como es el mexicano. Esto es lo que ha faltado puntualizaren la discusión pública en los últimos dos meses.
Más aún, cuando lo que se ha pretendido sencillamente es llevar de nueva cuenta a la normalización institucional a este país después de haber pasado la tormenta de un año excesivamente cargado en términos políticos. Sin embargo, la normalización va de la mano también con la normalización de poderes de hecho que se han desarrollado en modo paralelo y en el interior de las instituciones públicas del país (comenzando con las policías locales), y que por desgracia, desean institucionalizarse en la nueva estación política del país.
Lo anterior nos lleva a concluir que los virajes continuos en términos de decisión política son el precio por pagar para garantizar el desarrollo de un complejo sistema político que obtiene su resguardo en un Estado golpeado y secuestrado por los caprichos de la clase dirigente que no ha estado a la altura de las vicisitudes que la república ha requerido. Por otra parte, es un Estado caracterizado por una creciente fragmentación organizacional sobre la cual nuestro régimen político funciona. Por ello, los costos sociales —sobre todo los más visibles, como la violencia han obligado al gobierno federal a cambiar continuamente de dirección (por ejemplo, en los casos del precio de la leche y la tortilla). Es el juego que nos ha tocado en este inicio de sexenio. Veamos en qué termina.
México: Las remesas son un apoyo espontáneo
Sin embargo, el contenido de la proposición es una tontería sublime, o en palabras de tres panfletistas, una perfecta idiotez latinoamericana. Las remesas no son propiedad de la Nación, del Estado, del Partido Tal o Cual, del tecnócrata iluminado, del legislador, de la tesorería de la federación, ni mucho menos de la “izquierda progresista” (quien sabe qué significa eso). Las remesas son recursos que pertenecen a familiares que han generado, por vía de su esfuerzo, las horas de trabajo necesarias para captar una remuneración.
Pretender “encontrar formas para canalizar” el flujo de remesas que hoy derivamos hacia “programas de fomento social” es el equivalente de expropiar recursos generados por otros, y destinados, en forma totalmente libre y voluntaria, a otros. Si una familia genera su bienestar, digamos, en el noroeste de la Unión Americana, y decide, por vía de las tecnologías de transmisión financiera, mandar una parte de sus recursos a familiares en su tierra natal, esto es asunto privado entre familiares. Incluso, los regalos de hijo a padre y de padre a hijo no están sujetos a un gravámen, por ley.
Las remesas, que se han convertido en la segunda fuente de recursos externos para el país, son, en las atinadas palabras del economista argentino Eduardo Helguera, formas privadas, espontáneas, sin necesidad de ser “dirigidas” por un iluminado idiota, de apoyo externo a familias necesitadas—sin el costo de intermediación burocrática, sin el costo de oportunidad de saber si llegaron o no los recursos a su destino designado, mucho más eficientes en su manejo y destino que, digamos, el famoso “apoyo externo” o asistencia de agencias multilaterales como el Banco Mundial.
Una remesa conlleva un importante conocimiento implícito —el recurso lo necesita mi núcleo familiar, mi tía, mi vecino, mi mejor amigo, dadas sus circunstancias, dadas sus necesidades o apremios. Ni un futuro presunto sustituto de Paul Wolfowitz podría generar una asistencia las familias más necesitadas que supere la enorme eficiencia de este tipo de transferencias descentralizadas, desintermediadas, totalmente concientes del tamaño del aporte, y la naturaleza específica de la necesidad familiar.
El FMI y el Banco Mundial, en sus reuniones recién celebradas, parecían exhibir una crisis existencial —¿qué hacer ahora? ¿Y, cómo hacerlo? Vaya, un acto de caridad más eficiente, para el uso de recursos que el Banco Mundial hoy presta o dona a los países menos desarrollados, sería otorgar estos mismos recursos, ya no para tantos y cuantos programas que supuestamente combaten pobreza (y acaban en manos burocráticas), sino simplemente para, digamos, subsidiar el 50% o 75% o hasta 100% del costo financiero de intermediación de las remesas. Al final del día habría más recursos para el que hoy menos tiene —sin los costos, la burocracia, y la pretensión del asistencialismo progresista.
Chávez ayuda a Morales a controlar la opinión en Bolivia
Una red nacional de radiodifusión adicta
Uno de los primeros proyectos que unió operativamente a Fidel Castro, Hugo Chávez, Néstor Kirchner y Tabaré Vázquez fue el de Telesur, una productora de televisión encargada de proyectar a toda América Latina la visión del mundo propia de la izquierda radical, financiada —claro está— con los impuestos de los ciudadanos de los países que han ido contribuyendo a conformar su capital.
Por esto no sorprende que, con la inefable cooperación del gobierno venezolano, el presidente Evo Morales haya instalado 25 radios comunitarias —que llegarán pronto a ser 30— a lo ancho y largo del territorio boliviano. En un país de alto analfabetismo, la existencia de una red gubernamental de radios puede tener enorme influencia en la formación de la opinión nacional.
Al delinear públicamente la misión y el trabajo que harán en el futuro las 25 radios comunitarias, Morales señaló que su gobierno tiene intención de organizar también una red de televisión y otra de periódicos, cuya principal tarea será decir “la verdad”. En pocas palabras, esto quiere decir que, con los impuestos de todos, Morales financiará una red de medios de comunicación masiva que difundirá “la verdad”, tal como ella se define en los círculos áulicos de la izquierda radical, en La Habana, Caracas, Buenos Aires y, en alguna menor medida, Montevideo.
La red radial se denominará “Red Patria Nueva” y comenzará a transmitir a partir del 1° de mayo próximo. Para que no se equivoquen, Morales recomendó a sus periodistas “tener otra orientación, diferente a la de los medios tradicionales”, lo que —obviamente— supone que los periodistas que no trabajan para él no dicen la verdad y que los medios de comunicación masiva independientes la distorsionan sistemáticamente, lo que es falso, de falsedad absoluta.
Las nuevas emisoras deberán contar con periodistas capaces de hablar el idioma originario de cada región, esto es quechua, aymara y guaraní, entre otros. Y ser también capaces de enviar “mensajes de orientación” en el marco político, cultural, ideológico y programático. De pluralismo e independencia, ni una sola palabra, naturalmente. Es como pedirle a Fidel Castro que admita el pluralismo, o respete la libertad de opinión, cosa que nunca ha hecho desde que, en cambio, ha encarcelado a todos aquellos que piensan distinto a él y se animan a disentir públicamente.
Las nuevas radios bolivianas no son “pequeñas radios”, sino emisoras de largo alcance y gran potencia, dotadas de computadoras y de todos los equipos modernos necesarios para cubrir una vasta audiencia.
En el mismo discurso, como si no se hubiera dado cuenta de la ola de corrupción que ha estallado dramáticamente en sus alrededores, Morales les dijo a los suyos que la corrupción era “impresionante” y “difícil de erradicar” porque “muchos no están preparados para hacer frente a este mal”, a lo que agregó que “no sabía por qué Bolivia era puntera en la corrupción, pero estando en el Parlamento me di cuenta de que se hace política para enriquecerse, eso desde la campaña electoral”. Por supuesto, silenció la venta de avales escandalosamente hecha por su propio partido, el MAS, a todos aquellos que, sin reunir los requisitos mínimos, pudieron acceder a puestos públicos aprovechando su afiliación socialista. Y los negociados intentados por las máximas autoridades de YPFB que ya no están.
Queda visto que Morales tratará de manipular, todo lo que pueda, la opinión pública de su país. En primer lugar, a través de instrumentos de propiedad del Estado, esto es de todos los bolivianos, que utilizará para transmitir insistentemente la visión radical de los pocos que conforman su entorno.
La historia enseña que éste es, presumiblemente, sólo el primer paso. Como su númen bolivariano, Hugo Chávez, es muy probable que Morales, una vez instalada la red propia de medios de comunicación masiva, comience enseguida a presionar sobre los medios independientes para tratar de hacerlos desaparecer, de manera de asegurarse un discurso único. De la misma manera en que ya lo hicieron Castro y Chávez, en sus respectivos escenarios nacionales. Éste es el peligro. Y no es poca cosa.
La receta del izquierdismo radical para manejar a los medios y manipular la opinión pública
Quienes han seguido de cerca la actuación de nuestro presuntamente democrático y serio gobierno en Argentina advierten que, lejos de ser respetuoso de la opinión pública, mantiene, desde hace rato ya, algunos aparentes nexos non-santos con ciertos medios adictos de comunicación masiva y con un torrente de periodistas que responden a sus prolijos impulsos, formando y deformando las cosas al compás de los acontecimientos, de manera que algunas “se vean” y otras “se diluyan”.
En la Bolivia bolivariana, la receta es aparentemente la misma. A lo expresado más arriba, cabe agregar la denuncia formulada por el periódico boliviano Página Uno, en su edición número 20 del mes de marzo, en la que revela la existencia de una estructura periodística corrupta en la prensa nacional boliviana. Esta estaba aparentemente a cargo del exiliado peruano Walter Chávez y de otros extranjeros, quienes discretamente la administraban en contacto directo con las más altas autoridades bolivianas.
Para ello, aparentemente, se pagaba a algunos periodistas un “bono de colaboración” mensual del orden de los mil dólares.
Según la información, el año pasado, se habrían usado para este propósito unos tres millones de dólares oportunamente suministrados por Chávez y que habrían ido a parar a los bolsillos de un grupo de periodistas privados, encargados de aplaudir y denostar al influjo de las instrucciones que llegan desde el entorno presidencial. Sus nombres están citados, una y otra vez, en la publicación aludida y en una verdadera infinidad de correos electrónicos que galopan constantemente en la preocupada red boliviana.
Saqueos en México
En el sector privado mexicano se destacan las prácticas monopólicas en telefonía, cementos, notarios, transporte aéreo, transporte marítimo de cabotaje y otros, donde es necesario proceder a introducir mayores niveles de competencia que deriven en precios más bajos para los consumidores.
Sin embargo, la mayor parte del saqueo que sufrimos todos los días los mexicanos proviene del sector público, donde los ejemplos abundan.
La enorme cantidad de recursos que los mexicanos destinamos a sostener una inmensa burocracia federal, estatal y municipal, a cambio de recibir un pésimo servicio, es un verdadero saqueo, que se agrava cuando los mismos burócratas extorsionan al sector privado en la tramitación de gran cantidad de permisos y licencias, tanto innecesarias como ineficientes.
También es un saqueo la inmensa cantidad de recursos que se destinan a mantener un ejército de profesores en el sistema educativo gubernamental que ofrecen una calidad de enseñanza dramáticamente mala, fenómeno que se repite en el sistema de salud pública.
Es también un saqueo que los mexicanos tengamos que destinar tan enorme cantidad de recursos para mantener a los empleados tanto activos como jubilados de las empresas y organismos públicos, quienes obtienen salarios y prebendas, siendo todo ello un verdadero insulto a quienes no formamos parte de ese grupo privilegiado.
Los empleados del Instituto Mexicano del Seguro Social, la Comisión Federal de Electricidad, Petróleos Mexicanos (PEMEX), la Compañía de Luz y Fuerza del Centro , los bancos de desarrollo y tantas otras entidades gubernamentales nos saquean todos los días. Y qué decir del saqueo al que nos sujetan aquellos legisladores federales que cobran sus sueldos y obtienen sus prebendas a pesar de legislar de manera deficiente o por ir solamente a calentar sus curules y escaños y, a veces, ni eso.
Entonces podemos preguntarles al senador Beltrones y a los demás legisladores que se preocupan por la carestía de las comisiones bancarias si los saqueos aquí mencionados no merecen un mínimo de su atención, si es que realmente están preocupados por el bienestar de los mexicanos.
Calderón, ¿Presidente del empleo? ¿Alguna vez se preguntaron, empleo para quién?
Felipe Calderón basó su campaña en la promesa del empleo durante todos sus discursos, todos sus ataques, repetía y repetía que él llegando como presidente se pondría a dar empleos a diestra y siniestra.
Acabó la campaña, empieza la realidad
Parafraseando un poco a Loret de Mola. que de pronto e inopinadamente tiene luces de ser un poco imparcial (recalcamos el "de pronto"), "acabó la campaña, empieza la realidad", y realmente se cambió de jinete y no de caballo, pues apenas empezando, Calderón ya está siguiendo el ejemplo de Fox de no cumplir las promesas de campañas.
La clase media aspiracional, pensaba que Calderón era la respuesta a sus problemas, pero cegados por la televisión y por la famosa "guerra sucia", no se dieron que cuenta que estaban eligiendo al que les terminaría por dar muerte.
Cambio ¿para qué cambio?
"No necesitamos un cambio", "vamos por buen camino", "hay que cambiar de jinete más no de caballo", famosas frases de campañas por parte del PAN y sus aliados (Fox, CCE, etc).
Y mientras repetían estas frases y mucha de la población clase mediera se las tragaba completitas, no se dieron cuenta de que el INEGI anunciaba que el desempleo abierto en México incrementó 4.02% en las zonas rurales, y en las zonas urbanas 5.11%, y de acuerdo a las cifras acumuladas por el INEGI, durante el sexenio de Fox, el déficit de empleo se aproximaba a las 6 millones de plazas.
También a esas cifras hay que agregar que durante estos 6 años, casi 4 millones de mexicanos emigraron a los Estados Unidos; estamos hablando de cerca de 10 millones de personas que durante el sexenio de Fox perdieron su empleo o se vieron forzados a pasarse la frontera en búsqueda de empleo, y aún así, hubo quienes pedían la continuidad.
¿Querían lo mismo? ¡Pues ahí les va!
Llevamos apenas semanas desde que Calderón "asumiera" su presidencia y ya inmediatamente empieza a desmentir sus promesas de campaña.
¡Qué tristeza para todos aquellos que votaron por Calderón pensando que iban a mejorar las cosas! aunque realmente Calderón si en algo no les mintió, fue en que habría continuidad.
El que decía ser 'el presidente del empleo', olvidó aclarar a quien le iba a dar empleo, pues ya su gobierno anuncia que no sólo NO habrá más empleo el año que entra, sino que se perderán aún más plazas.
Así es; el "presidente del empleo" adelantó que en el 2007 "se estima que la tasa de desocupación aumentará ligeramente" y pues la primera tanda vendrá con 21 mil burócratas que dejarán de tener empleo para el año que entra.
¡Próspero año nuevo! Muchos pensaban ilusos, pensando que su voto a Calderón les beneficiaba a ellos, pero qué tristeza para los mexicanos, qué tristeza cuando vean aquellos que votaron por su "presidente del empleo" que el empleo que prometía no era para ellos, sino para su puñado de amigos cercanos que ya están gustosos en sus puestos con sus bolsillos listos para empezar a empacar sus fajos de dinero.
Los primeros 100 dias de calderon:más precios mentirosos
Godofredo Rivera es profesor de economía y consultor en asuntos de políticas públicas.
Se acaban de cumplir 100 días de la administración del Presidente Calderón. Por desgracia, la mayoría de sus propuestas descansa en fijar precios mentirosos.
En economía se define a un precio sombra como aquel que revela los verdaderos costos sociales de producir un bien ó servicio, esto es, un precio que refleja la escasez de un bien en el mercado (aquel precio que valora un bien con base en su costo de oportunidad social). Por el contrario, un precio mentiroso es aquel que no refleja la escasez (y por tanto no valora un bien en base a su costo de oportunidad) y usualmente es fijado artificialmente por el gobierno.
Una economía es más sana entre menos precios mentirosos existan. La razón es sencilla: entre más precios sombra existan, habrá una utilización más racional de los recursos y por tanto una mejor asignación de los mismos. Por ejemplo, amigo lector, cuando usted paga su consumo de agua en México (si es que la paga, por que en México existen docenas de municipios en donde no se cobra el consumo de agua), no está enfrentando un precio que refleje los verdaderos costos de traerla a su casa. Está usted pagando un precio mentiroso. Por lo tanto no tiene incentivos a consumir racionalmente el vital líquido. En cambio, si pagáramos un precio por lo que cuesta realmente suministrar el agua a ciudades como el DF, créame, seguramente se corregirían al 100% las fugas de la misma en las casas y los negocios y el consumo, por supuesto, sería más racional. La tragedia es que la economía mexicana está llena de precios mentirosos, por tanto, la señales a los agentes económicos para un uso sustentable de los recursos no son las más adecuadas. Dos consecuencias nefastas de fijar precios mentirosos: mala asignación de recursos y escasez.
A continuación enumeraremos algunas de las medidas tomadas por el actual gobierno y señalaremos las consecuencias (a veces de corto, a veces de largo plazo).
Acuerdo de precios de la tortilla. Aunque no es un estricto control de precios (la ley lo prohíbe), sí hay el intento de fijar un precio mentiroso, pues el gobierno a través de la PROFECO está ejerciendo mucha presión sobre los molineros. Consecuencia: de proseguir la presión del gobierno, los molineros ya no podrán sostener sus costos y reducirán su oferta, lo que implicará más escasez de tortilla y al final, precios más altos para los consumidores.
Más subsidios al campo. El actual gobierno plantea “apoyar” a los productores nacionales de productos como leche, caña de azúcar, maíz y frijol, dizque para que sean más competitivos. Consecuencia: No, los subsidios no harán más competitivos a los productores mexicanos, especialmente cuando éstos no van dirigidos sobre metas de productividad (como en EE.UU.), sino sólo a compensar la caída de sus ingresos. Así las cosas, los subsidios “a la mexicana” sólo darán más incentivos a que los productores estiren la mano y no sean productivos (se vuelve un negocio ser improductivo). Los ingresos agrícolas no son reales (resultado de ser eficiente en el mercado), sino mentirosos, inflados por el gobierno.
Seguro Médico Universal. Cada niño que nazca en el sexenio calderonista tiene derecho a un seguro médico universal. Este programa no es más que la extensión de los programas médicos socialistas que ya existen en México (IMSS, ISSSTE, Seguro Popular). Consecuencia: boquetes financieros más grandes (que crecerán año con año) para sostener la salud de todos los individuos inscritos en el programa. Además, como todo programa colectivo de salud, hace que unos paguen por las enfermedades de otros (a muchos individuos no les importa fumar y beber en exceso ó consumir drogas, si saben que mañana serán tratados y/o rescatados por los programas sociales de salud). El precio que se paga por la salud en México es un precio mentiroso y genera incentivos a no llevar una vida saludable (ejercicio y buena alimentación). La salud es un bien más y no debería ser tratada como algo especial. Siempre que los gobiernos intervienen en este mercado, terminan elevando exponencialmente los costos per cápita de proveer salud.
Acuerdo para bajar los precios de las medicinas. El gobierno fijó un acuerdo con todas las dependencias de salud para negociar precios más baratos en las medicinas que usan los derechohabientes del IMSS y del ISSSTE. Consecuencia: Mayor escasez de medicinas en los hospitales del gobierno. La medida suena políticamente bien (que el gobierno use su poder de monopsonio —un solo comprador— para presionar a los laboratorios a ofrecer medicinas más baratas), pero económicamente es incorrecto (lo correcto sería fomentar mayor competencia entre los laboratorios; por el contrario, esta medida busca controlar precios, o sea, crear precios mentirosos). Un burócrata difícilmente sabe cuáles son los precios del mercado. Más bien actúa buscando lo que de acuerdo a su criterio son los “precios justos”. No, eso sólo generara escasez de medicamentos para los derechohabientes. El gobierno puede terminar por “jorobar” a los proveedores, lo que podría hacer que estos respondan con menor oferta de medicinas. Esta política pública es una copia de lo que el gobierno gringo ha hecho con el nefasto y quebrado programa Medicare. No funcionará.
Programa del primer empleo. Se pretende exentar a las empresas en el pago del seguro social -por concepto del empleado contratado-, a las empresas que contraten a jóvenes por un lapso de al menos un año (que no tengan previa experiencia profesional). Consecuencia: Paupérrima creación de empleos. El programa sólo se concreta para las empresas que ya pagan el Seguro Social. El pago a la seguridad social es en México un precio mentiroso que torna prohibitiva la contratación de personal. Entre pagos de Infonavit, seguro social, impuesto al activo y sobre nómina, francamente muchas pequeñas y medianas empresas prefieren estar “escondidas” y no registrarse para no tener que pagar estos onerosos gastos. Más haría el gobierno eliminando todos estos cobros (que las empresas puedan libremente contratar los servicios de salud que más convengan a sus intereses y también que puedan diseñar con sus empleados los programas de retiro). Eso sí fomentaría la creación de empleos.
Apoyos a la pequeña y mediana empresa. Se han anunciado mayores créditos así como la creación de la ventanilla única de trámites que faciliten y apoyen la creación de pequeñas y medianas empresas. Consecuencias: los resultados de este programa dependen de la calidad en la instrumentación, evaluación y monitoreo de estos programas. Por lo pronto somos escépticos, pues en el pasado los programas de apoyo a las pequeñas empresas muchas veces están duplicados, y lo peor, al final su única herencia son bancos estatales de desarrollo quebrados (a los que hay que rescatar y/o fusionar una y otra vez), y la creación de microempresas rentables es paupérrima. Más haría el gobierno bajando impuestos y facilitando trámites de apertura a microempresas, que estableciendo precios mentirosos sobre el crédito a proyectos que no son rentables y sólo generan pérdidas fiscales.
Concesión de carreteras al sector privado. Esta es la propuesta probablemente más interesante para fortalecer la infraestructura carretera. Se trata de atraer nuevamente a inversionistas privados para que coadyuven a la construcción y operación de carreteras. Consecuencia: Si se evita poner precios mentirosos como fijar arbitrariamente una tasa interna de retorno ó que el gobierno garantice a los inversionistas un cierto aforo vehicular, entonces tendremos una mayor y mejor infraestructura carretera, y con ello evitaremos un nuevo rescate carretero.
Las medidas de política pública arriba señaladas no son las únicas tomadas en la administración calderonista, pero son las principales. En la medida en que el gobierno siga fomentando la existencia de precios mentirosos, más nos alejaremos del crecimiento económico. Por el momento, parece que Calderón está más preocupado por la propaganda de sus programas que por su efectividad. Parece que está más preocupado por darle gusto a los electores de López que a los que lo llevaron al poder.
El presidente Calderón tiene estudios de posgrado en economía y políticas públicas, pero por sus acciones, no lo parece. Más bien parece un Calderón preocupado por rebasar al PRD por la izquierda. Un Calderón político y no estadista.
El programa del primer empleo es violatorio de los Derechos Humanos y de la Legislación Nacional.
El Presidente Calderón durante la firma del Decreto del Programa por la Generación del Primer Empleo señala que " quienes ingresan a trabajar por primera vez, ellos y sus familias van a recibir todos los beneficios de la seguridad social como son: el servicio de salud, la cobertura por enfermedades, maternidad, riesgos de trabajo, guarderías, además el derecho a una pensión y demás prestaciones contempladas en la ley del instituto, olvidando que la seguridad social es un derecho de todo trabajador reconocido en nuestra Constitución Política y reconocido como derecho humano en la Declaración Universal de los Derechos del Hombre y en el Pacto Internacional de Derechos Económicos Sociales y Culturales.
También se olvida de que el registro de los trabajadores ante el IMSS y el pago de la cuota obrero patronal es ya de por sí una obligación a cargo de los patrones, prevista en el artículo 15 de la Ley del Seguro Social; además de tener el carácter de obligación fiscal de acuerdo a lo señalado en el artículo 287 de la misma Ley. Su incumplimiento es equiparado al delito de defraudación fiscal, incluyendo los caso en que los patrones “no formulen los avisos de inscripción o; proporcionen al instituto datos falsos evadiendo el pago o reduciendo el importe de las cuotas obrero patronales, en perjuicio del instituto o de los trabajadores”.
Al respecto, el Código Fiscal de la Federación en su artículo 108 señala que “comete el delito de defraudación fiscal quien con uso de engaños o aprovechamiento de errores, omita total o parcialmente el pago de alguna contribución u obtenga un beneficio indebido con perjuicio del fisco federal…”, la sanción por esta evasión es la prisión de tres meses a nueve años, dependiendo el monto de la defraudación.
Con esta Política Laboral, Felipe Calderón implementa a través de un decreto, la reforma propuesta en su momento por Carlos Abascal, beneficiando al sector empresarial, al permitirle de manera “legal”, la evasión de cuotas obrero patronales, así como la violación a las distintas leyes que regulan el derecho al trabajo y a la seguridad social.
Pretende hacer creer que el derecho humano al empleo estable se reduce a la permanencia en el empleo durante un periodo que puede ir de 12 a 21 meses, cuando la Ley Federal del Trabajo señala que “a falta de estipulaciones expresas, la relación laboral será por tiempo indeterminado”.
Pero no solo eso, este programa agravará la situación, de por sí difícil, del Seguro Social. Los tres mil millones de pesos que el Gobierno Federal destinará para cubrir las cuotas obrero patronales (hasta el 100% durante 12 meses), no son suficientes para solucionar el problema por el que hoy atraviesa el sistema de seguridad social en México. Se olvida que hace falta aumentar el porcentaje que se destina a este rubro en el presupuesto de egresos de la federación, el cual en los últimos años apenas ha alcanzado el 2% del PIB, sin que se considere la sobre carga de servicio que tiene el IMSS a partir de la creación del Seguro Popular y de la entrada del Seguro Universal para los niños nacidos a partir del 2007.
· En el Centro de Reflexión y Acción Laboral creemos que Felipe Calderón más que exhortar a todos los empresarios de México para que utilicen este programa, tiene que exigirles el cumplimiento de la actual Ley del Seguro Social y del Código Fiscal de la Federación; Felipe Calderón debe respetar y cumplir las obligaciones derivadas de los tratados Internacionales en materia de Derechos Humanos que han sido ratificados por México, así como ser coherente con el discurso de respeto y cumplimiento a la ley con el cual ha iniciado su administración.
Lic. Rita Marcela Robles Benítez Área de Derechos Humanos Laborales
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EN DOS MESES DE ESTE GOBIERNO SE PERDIERON 178 MIL 370 EMPLEOS
Elaborados con base en los seguimientos del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS), los informes indican que durante diciembre de 2006 y enero de este año, 73 por ciento de los empleos perdidos correspondió a la cancelación de fuentes de trabajo consideradas ''permanentes'', cuyo número descendió en casi 129 mil; en tanto, en 49 mil 454 de los casos se trató de trabajadores ''eventuales''.
Este descenso en los niveles de empleo formal, el cual se registra de manera cíclica al comenzar cada año, seguramente se reflejará en la tasa de desempleo abierto de enero, la cual dará a conocer el INEGI el 21 de febrero.
Según la encuesta mensual aplicada por el Banco de México a las principales empresas privadas de análisis y consultoría, en enero de este año los especialistas estimaban en 615 mil el número de nuevos empleos que se abrirán en el sector formal de la economía durante 2007. Este pronóstico implicaría un descenso de 300 mil puestos de trabajo respecto de los 915 mil que se generaron en 2006, según los indicadores del Seguro Social.
El número de empleos dependerá del dinamismo que desarrollen las actividades productivas este año, sobre el cual hay consenso entre analistas del sector privado y del público en que será menor al de 2006 pasado, aunque todavía es prematuro para definir tendencias.
Por su parte, el Centro de Estudios Económicos del Sector Privado (CEESP) consideró que, debido al escenario de menor crecimiento económico que enfrentarán las empresas del país, en 2007 habrá una caída en la creación de empleos respecto a los generados en 2006, pues se dispondrá de 130 mil plazas menos respecto a las 895 mil que se registraron durante el último año del sexenio anterior.
En tanto, la inversión extranjera directa (IED) podría mantenerse al mismo nivel que el año pasado, cuando se obtuvieron 16 mil 500 millones de dólares, pero ello implica un retroceso de 13 por ciento respecto a lo registrado en 2005, advirtió el organismo empresarial al presentar sus expectativas macroeconómicas para 2007.
Consideró que para este año el producto interno bruto (PIB) será de 3.9 por ciento, en contraste con el 4.8 por ciento registrado en 2006, mientras el tipo de cambio promedio con el dólar será de 11.09 pesos, y la balanza comercial tendrá un déficit de 9 mil 290 millones de dólares, cuando el año pasado fue de 5 mil 835 millones de dólares.
Peligros inmediatos
Si bien el CEESP ponderó que se anticipa que el primer trimestre de 2007 será ''ligeramente más dinámico de lo previsto, debido a la inercia que se generó en la parte final de 2006'' tanto en la economía de México como en la de Estados Unidos, manifestó que la desaceleración y el déficit de la última, así como la inflación y la posibilidad de que sigan cayendo los precios del petróleo, e incluso ''la actividad política que se dará en 2007'' en territorio mexicano. son riesgos que pueden limitar más el crecimiento.
En cuanto a la inflación, el CEESP previó que se ubicará en 3.8 por ciento, pues insistió en que recientes ''las perturbaciones'' en precios se localizan en unos cuantos productos, aunque reconoció que ''no deja de haber algunos riesgos que podrían modificar el resultado".
No obstante, manifestó que si bien la inflación no ha representado un problema grave para el país, ''la permanencia de elevados precios internacionales en algunos productos básicos podría trasladarse al consumidor final, modificando las expectativas.
''Destaca el hecho de que los precios internacionales de los granos ha aumentado en los últimos meses, situación que podría incidir en la evolución de los precios de otros bienes como los alimentos procesados, afectado la evolución de la inflación subyacente'', indicó.
Confió en que pese a que las expectativas de inflación provoquen algunas presiones por mayores incrementos, las revisiones contractuales se mantendrán a niveles muy cercanos a la inflación, ''lo que permitirá que al finalizar 2007 el poder adquisitivo vuelva a tener una modesta ganancia, considerando que la inflación concluirá el ejercicio ligeramente por debajo de ese nivel''.El organismo privado puntualizó que aunque la economía crecerá menos en 2007, hay señales de que continuará con avances importantes, y mencionó que sorprendió a muchos el crecimiento del PIB que alcanzaron México y Estados Unidos en 2006, porque se esperaba un comportamiento poco favorable
Antecedentes.
El sector agropecuario en México se encontraba en una crisis estructural, a partir de los años 70´s. En la d´decada de los 80, cuando se desató la crisis, el gobierno destinó cada vez menor presupuesto al sector agropecuario. Los programas aplicados por el Gobierno Federal al sector agropecuario fueron drásticamente recortados. Mientras que las empresas que apoyaban a los campesinos a producir, y que estaban en poder del estado fueron privatizadas., con el pretexto de que eran ineficaces. Esta privatización se dio además como una medida de “obediencia” que el Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial supervisaban.
Asi el proceso de privatización en México se dio en 2 etapas: 1) De 1982 a 1988.- en donde se dio un proceso lento de venta de las empresa. La mayoría de las empresas agropecuarias en poder del Estado fueron vendidas a particulares en este periodo; debido a que se consideraban como no fundamentales para la economía. 2) De 1989 a la fecha.- Hay una rapidez en la venta de las empresas. Significó un cambio en la economía, sobre todo en las políticas monetaria y fiscal. En este periodo se privatizan empresas que son significativas en la economía como Telmex.
Nuestro país pasó de tener 1155 empresas paraestatales en 1982, a tener tan sólo 617 en 1987. Hasta 1999 nuestro país cuenta con 261 empresas en su poder.
Es en este contexto en el que México firma el TLCAN con Estados Unidos y Canadá.
La entrada en vigor del TLCAN.
Se dio el 1 de enero de 1994 con el supuesto objetivo de lograr un crecimiento estable y sostenible sobre la base de dos motores: la inversión extranjera y las exportaciones.
La apuesta del país con la entrada en vigor del TLCAN induciría un proceso de mayor inversión en bienes comercializables en escala internacional y un aumento de la exportación de mercancías, aparejado de un incremento en el empleo. Ello permitiría absorber a la creciente población económicamente activa.
Por desgracia, el incremento de las exportaciones no estuvo acompañado de uno de igual magnitud en el empleo, lo que en consecuencia creó desequilibrios que acabaron resolviéndose con desempleo, mercados informales y emigración a Estados Unidos.
Los resultados del TLCAN, a diez años de entrada en vigor han sido desastrosos y se han traducido en un incremento a la pobreza y un deterioro de nuestro campo mexicano.
Las exportaciones crecieron un 300 por ciento bajo el TLCAN, pasaron de 51.9 mil millones de dólares en 1993 a 160.7 mil millones en el 2002.
Durante los primeros nueve años del TLCAN las exportaciones acumuladas de México excedieron a un millón de millones de dólares. Además estas exportaciones principalmente son bienes manufactureros y no bienes primarios como en los años 70´s. Pero este incremento en las exportaciones de México vino acompañado de un incremento en las importaciones. Sin embargo el saldo de la Balanza Comercial con Estados Unidos es superavitaria.
Estos datos espectaculares alimentan el mito de que México se ha convertido en el principal exportador en Latinoamérica y uno de los exportadores líder en el mundo, y todo esto gracias al TLCAN.
Las empresas exportadoras son pocas y están desconectadas del resto de la economía, no tienen un efecto de arrastre sobre sus cadenas productivas, ya que precisamente todo lo importan. Casi la mitad (45%) de las exportaciones son maquila que compran en el país en promedio durante el TLCAN solo el 2.9% de sus insumos (no incluye mano de obra, incluyendo la mano de obra tienen aproximadamente 30% de contenido nacional).
Eso ocurre en el sector manufacturero nacional, el impacto del TLCAN en el sector agrícola es aun más dramático. Las importaciones de maíz y de semillas oleaginosas ha aumentado de 8.8 millones de toneladas métricas al año en 1993 a 20.3 millones de toneladas métricas en el 2002. Estas importaciones han reemplazado a los productos nacionales, aumentando el desempleo rural, se ha perdido la soberanía y la seguridad alimentaria. El cuadro siguiente muestra el aumento de las importaciones en los principales productos agrícolas mexicanos.
Las relaciones comerciales entre México, Estados Unidos y Canadá se caracterizan por sus numerosas desigualdades, especialmente en el sector agrario, como por ejemplo los productores de Estados Unidos reciben con la nueva Farm Bill, 70% mas de apoyos. Los subsidios representan en México el 19% de los ingresos de los productores, mientras que en los Estados Unidos equivalen al 21%. Además los productores de Estados Unidos tienen un apoyo por hectárea de 120 dólares y los de México de 45.
Todos estos datos nos muestran las asimetrías que tiene México respecto a Estados Unidos, lo que hace que nos encontremos en una situación preocupante por el comercio desleal.
Desempleo: Consecuencia del Tratado.
El problema del desempleo y del empleo precario es crónico. En el periodo del TLCAN se han perdido mas empleos de lo que se tenía previsto, y el gran perdedor es el sector primario en México.
La información general sobre empleo en México se ofrece principalmente en tres fuentes que abarcan distintos universos de trabajadores: la encuesta nacional de empleo urbano, el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS), y la única fuente de información con cobertura geográfica general y que incluye tanto el llamado empleo formal, como el informal, el urbano como el rural es la Encuesta Nacional de Empleo.
En los primeros 9 años del TLCAN la generación total de nuevos empleos en el país fue de 8 073 201, pero ello significó un déficit de 46.6% respecto de los necesarios para dar empleo a la nueva gente que llega a la edad de trabajar (15 a 64 años).
Estos pocos empleos son malos empleos. El 55.3% de los empleos nuevos generados no cumplen con ninguna de las prestaciones de ley que son tres: seguridad social, aguinaldo y 10 días de vacaciones al año.
Específicamente en el sector agrícola mexicano el desempleo crece en forma alarmante; según datos de la Secretaría del Trabajo y Previsión Social la pérdida de empleos es de 1.78 millones y de ellos casi 600 000 se relacionan con granos básicos; del total de porcicultores 40% ha abandonado la actividad, lo mismo ha sucedido con 24 % de los productores de papa, pero también con arroceros, maiceros, etcétera.
A pesar del TLCAN, que se suponía traería mayor inversión extranjera directa para el campo, generaría mas empleo y aumentarían las remuneraciones de los trabajadores, la pobreza se ha incrementado, según cifras oficiales, el 69.3% del total de la población en el campo es pobre.
Las supuestas ventajas por parte de los consumidores de tener acceso a alimentos mas baratos a partir de las importaciones resultaron ser una falacia. De 1994 a 2002 los precios de la canasta básica se han elevado 257%, mientras que los precios al productor agropecuario subieron sólo 185%, según datos del propio gobierno mexicano o sea, las imporaciones masivas han presionado mas sobre los precios de los productos agropecuarios primarios que sobre los precios al consumidor, además de que estos últimos continuan incrementándose.
Conclusiones:
El TLCAN es un acuerdo comercial entre Estados Unidos, México y Canadá que significó básicamente un deterioro debido a que afecto la calidad de vida de miles de productores nacionales. Pequeños productores de maíz, frijol trigo, algodón, manzana, y muchos otros productos mas claman por la suspensión del TLCAN, debido a que los ha llevado a la quiebra. Ellos no están en condiciones de competir con las grandes empresas que vienen de estos países desarrollados, lo único que les queda es vender sus productos a precio muy bajo y producir para la subsistencia; esta idea no fue la que se nos vendió con la entrada en vigor del TLCAN. Al contrario nos llenaron de falsas ilusiones que nunca se concretaron. Una falta de visión y sobre todo de toma de desición política sobre este tema es notoriamente evidente. La negociación del TLCAN además no vino acompañada de una política de apoyo a los productores nacionales y mucho menos de apoyo a nuestros productos básicos. Una especie de proteccionismo es necesaria para garantizar las condiciones de vida de estos pequeños productores y sobre todo para garantizar el desarrollo sustentable en el campo mexicano. El reviraje que se tiene que hacer en materia agropecuaria para hacer de este sector motor del crecimiento nacional es urgente, porque todos necesitamos del campo.
¿A donde se dirige Marcos? ¿Qué es lo que pretende? ¿Cuál es su objetivo?, son algunas de las interrogantes que nos planteamos al observar su desarrollo histórico frente a la problemática que enfrenta nuestro país en un marco de inseguridad social, expectativa electoral y rumbo a una globalización que aunque nos absorbe rápidamente, no estamos todavía preparados para competir contra los países desarrollados.
Lo cierto es que el sub-comandante Marcos avanza lentamente por el territorio mexicano, con los ideales que le caracterizan, aunque su lucha se ve mermada, ya que no hace el mismo contraste con el gobierno actual que es más accesible a favor de la libertad de expresión, que con gobiernos anteriores, autoritarios y represivos.
Sin duda que la otra campaña da de que hablar en medio de tanta sátira política y conflictos electorales, pero quizá dentro de este dolor indefendible, de esta pobreza y desigualdad que se vive en muchas partes del país y que es la base ideológica sobre la cual descansa la campaña del delegado zero, no sólo de que hablar sino que empiece a actuar, quizá sea éste, el motor que el país necesita para salir adelante después de un estancamiento de demanda social que se ha tenido por algunas décadas.
El ser humano es la más grande expresión de bondad y maldad, sabiduría e ignorancia, beldad y fealdad, justicia e injusticia, amor y odio, honor e ignominia que pueda existir en este mundo. Es un conjunto de incongruencias que no debieran existir en un mismo individuo y sin embargo sucede que estamos inmersos en este mar de características que mostramos a unos y a otros, de forma indistinta ya sea por nuestro estado de ánimo, ya por el afecto o el lazo que nos une a ciertos individuos, ya por la realidad en que vivimos.
El ser humano está dotado de una gran capacidad de hacer y deshacer por encima de si mismo, y es esta característica la que nos diferencia de cualquier otro ser vivo. Si bien es cierto, que fuimos dotados de ciertas características especiales para poder vivir y además, dominar sobre los demás seres habitantes de la tierra debido a la capacidad que tenemos de pensar (y de tal forma que la tecnología que hoy nos rodea es solo una pequeña muestra), también es cierto que esa racionalidad de la que ahora nos jactamos, ha sido la causa, y consecuencia a la vez –llegando a ser un círculo vicioso— de infinidad de despojos, atropellos, robos malos tratos, engaños, crímenes, coartaciones e incluso de desastres naturales.
Los animales luchan sólo por supervivencia, el hombre lucha por intereses determinados –muchos de ellos puros y con un ideal común, muchos de ellos con objetivos “egoístas”—, los animales matan por subsistir en un medio determinado, el hombre mata por poder, por dinero y hasta por religión.
La pregunta que atañe al párrafo anterior, es ¿por qué tal reacción negativa?, y la respuesta no es fácil, no se encuentra en el cuánto sabemos, ni en el cuánto tenemos sino más bien apunta a nuestra propia idiosincrasia (el quienes somos) y al conjunto de valores-antivalores de los que estamos formados, y aquí regresamos a la misma hipótesis de que el hombre es una ingente incongruencia. Sin embargo parte de esta incongruencia nos invita a tomar parte en este camino que como humanidad hemos forjado, y seguir caminando hasta llegar quizá algún día a la encrucijada de la vereda del idealismo por donde muchos ya nos han adelantado y la autopista de la mediocridad; y no porque el idealismo sea el objetivo, sino que es “una” vereda para llegar a ser un verdadero ser humano, una súper humanidad cumpliendo cabalmente la ley de acción y reacción, no solamente sobreviviendo y soportando sino actuando.
