lunes, 16 de abril de 2007

La educación en México

¿La educación es una mercancía o u bien público? (segunda parte)

“Un bien público es un bien económico donde la rivalidad en el consumo es baja y las posibilidades de excluir de los beneficios (por medios físicos o legales) a terceros es relativamente difícil. De esta forma, la rivalidad implica que el consumo por parte de un individuo no reduce la cantidad disponible para otros.”

Una mercancía es aquel objeto destinado al intercambio para la satisfacción de necesidades, en un entorno de mercado. Por lo tanto, la educación que recibimos actualmente ¿es un bien público o una mercancía?

Si corresponde al Estado el suministro de servicios tan necesarios como la salud, o la educación y éste se ve sumergido en una etapa de deslinde económico aunado al intervencionismo privado (neoliberalismo), se observa una clara tendencia por la apertura e incluso por la concesión a la inversión privada en campos tan cruciales para el desarrollo de la sociedad. Resulta entonces, que la educación en México, se ve afectada por este proceso que busca el lucro por parte de un conglomerado geopolítico y económico, expansible cada vez más a zonas que deberían ser casi “intocables” para la estructura de un país subdesarrollado, en el sentido de que las condiciones materiales e intelectuales con que se cuenta son indispensables para engendrar el desarrollo internamente. Pero no sucede así, cada vez el capital privado aunado a indiferencia política, propician que la educación superior se privatice, que ésta se convierta en una mercancía y que sólo la reciban aquellos que puedan pagar por ella, restringiendo el acceso de la preparación a miles de jóvenes en el país. Por lo tanto si los exámenes constituyen un filtro y el que unos ocupen un lugar (no físico sino a partir de una matrícula) restringe el consumo de la educación, puede concluirse fácilmente a que no se trata de un bien público.

Puede elaborarse una comparación, a partir del papel del Estado como suministro de este tipo de bien. En un país como Cuba en el que se dan otros tipo de relaciones sociales de producción distintas a las del capitalismo, el Estado es parte esencial del desarrollo social de la isla, y consciente de que el crecimiento no significa desarrollo y de que el mercado se olvida de las necesidades humanas y trata a los seres como simples factores de su dinámica, se encarga de suministrar y garantizar a la población, el acceso a la educación de ahí que se trate un pueblo en lo general, alfabetizado y por lo tanto consciente de su situación.

El papel de la Secretaría de Educación Pública.

La necesidad de reformar el sistema educativo, es sin duda, parte inherente en el desarrollo de la sociedad. Si bien, la formación de una infraestructura adecuada es importante, lo es más, lo que hay de fondo, la parte sustancial de la enseñanza, tanto en lo pedagógico como en los programas y actualización de la información para que la educación sea de “calidad”. Todo esto es parte de un proceso en el cual se requiere de la voluntad política y la decisión de sociedad.

Una de las reformas que se hicieron a nivel secundaria, fue acerca del recorte a sus materias de historia y la conjunción de las ciencias naturales (química, física y biología) en simplemente la materia de “ciencias”. Lo relevante aquí, es que en la parte la tendencia al desconocimiento de la sociedad, lo político y lo histórico, jueguen ahora un papel de “relleno” para los estudiantes y eso refuerce la hegemonía del Estado, en el sentido de que todo sea cada vez más técnico, y el análisis quede atrás. Está claro, que el desconocimiento de la historia verdadera y objetiva, hace maleable, las conciencias de los futuros obreros, por lo tanto, mantenerlos bajo las perspectivas oficiales (no sólo las históricas si no las económicas y políticas) son condiciones previas del proceso de enajenación, impulsado por el actual régimen, que a partir del 2006, gesta un nuevo gobierno en términos reales, con un gobierno esencialmente derechista.

La dirección que atiende actualmente la SEP, se base en construir un nuevo régimen, que al igual que el PRI, busca legitima a como de lugar, su paso en la historia de México, valiéndose para tales fines, de un nuevo “paternalismo” impuesto desde la aulas con la distorsión de la ciencia y la transmisión de una nueva historia oficial. El entorno de competencia que se vive actualmente en el mercado laboral, da entrada a una clasificación dramática en el sector estudiantil, aquí la pregunta clave es: ¿para qué prepara la SEP a los estudiantes?, porque las instituciones privadas tienen un objetivo muy bien definido y visto desde ese punto de vista, en el futuro ¿Quién servirá a quién?, de ahí la importancia de la planeación reformada, organizada y objetiva, no para seguir el juego, sino para definir el rumbo de un país con necesidad de cambio, pero de manera consciente.

Condiciones técnicas y proyectos fallidos

El programa símbolo de la subadministración anterior, fue el llamado “enciclomedia”, el cual consistía en dotar a la mayor cantidad de escuelas públicas para los grados 5° y 6° del nivel primaria, de computadoras con Internet y apoyarse con estos medios, para actualizar los contenido de la clase, hacerlas más interactivas, y que los alumnos pudieron apreciar a través de la tecnología, una forma distinta a la tradicional, de aprender con base en un banco de información interminable como lo es la Internet. Pero esto cumple hoy en día resultados frustrados, incompletos, ya que la falta en primer lugar del recurso de energía eléctrica, o la falta incluso de espacios adecuados para la implantación de dichos aparatos, además de la falta de preparación por parte de los profesores, originan un proyecto fallido, al menos en su totalidad.

Reorientar el rumbo de la educación pública en México, es una tarea difícil pero indispensable, es por eso que las reformas trascendentes, son aquellas que buscan un cambio de fondo y no sólo de forma, porque si bien es cierto que la tecnología complementa y refuerza el aprendizaje, la parte sustancial se halla en el contenido y el manejo de la ciencia.

La aportación gubernamental en México es de apenas 4.5% del PIB, cuando el mínimo que recomiendan los organismos internacionales, es del 8% y los países desarrollados llegan a destinar el 11% de su gasto en materia de educación e investigación, porque esto producirá ciencia que se materializará en tecnología, aunque ésta no siempre produzca beneficios para la humanidad. Lo cierto es que la importancia de suministrar un recursos para la educación en nuestro país no es algo superfluo, sino que, en la medida en haya más apoyo internamente, se puede lograr la independencia científica y tecnológica de la que históricamente ha sido objeto nuestro país y que sus consecuencias lo mantienen bajo un yugo que cada vez se hace más distante.

Por: Iván León Castro