martes, 28 de agosto de 2007

LA VIDA “UNA MERCANCÍA MUY CARA”

“La vida es un estado mental, y puedes hacerla tan bella como tu quieras”
Una creencia más para aquellos que todo lo tienen, y quienes además de todo están muy, pero muy lejos de entender la realidad que acontece.
La realidad existente es resultado de todo un proceso histórico de la humanidad, está legada por nuestro pasado, y por la historia, en este caso al México que le pertenece, un determinado proceso, y que no se puede borrar al explicar el entorno económico, y político, eso conforma una explicación objetiva, y científica, el tomar en cuenta la esencia del hombre, y solo la economía científica lo ha hecho, por eso al explicarnos objetivamente un problema económico como lo es la inflación, aprendemos a discernir los intereses de la burguesía, y darnos cuenta que vivimos bajo un capitalismo mexicano, en el que se han agudizado todas las contradicciones, generando desempleo, pobreza extrema, problemas, que evidentemente, la burguesía está muy lejos de comprender, es más no tienen idea de lo que significa el no tener para comer, y mucho menos tener que pasar preocupaciones, hambres, fríos.
¿Qué esta pasando? Todos estamos viviendo el alza constante de los precios , principalmente en los productos básicos, pero que pueden ser $8.50 por un kg de tortilla, $2.00 por una sopa de pasta, $40.00 (promedio) por un kg de pollo, o $12.00 por un kg de azúcar, claro para alguien que gana medio millón de pesos mensuales, esto y nada es los mismo, y por eso se dan el lujo de inventar medidores de la inflación, con el cuales demuestran los logros de la estabilidad económica de esta variable, pues BANXICO casi supera la prueba, pues estimo una inflación del 4.5%, y a unos días del informe de gobierno, ha llegado tan solo al 4.19%, vaya, ¡que asombro!, ¡Que fortuna!
Ya estamos artos de tantas mentiras, somos nosotros quienes vivimos los efectos de la inflación, quienes sabemos que, con las tasas de desempleo en este país, los tan miserables salarios, el nivel de vida de los mexicanos va en un gran detrimento, y nos vienen con estas sandeces.
La vida es la mercancía más cara, y no hay de otra que trabajar mucho para sobrevivir, tenemos tanto necesidades biológicas, ya sea comer, vestir, y tener un techo, es decir, casa, vestido y sustento, para poder vivir, y por otra parte, tenemos un arsenal de necesidades que el mismo capitalismo nos ha impuesto, y bueno en estos tiempos, se medio satisfacen las biológicas, pues con un ingresos tan deplorables, ¿para que puede alcanzar?, pero bueno la necesidad de transporte, hay que pagar pasajes, hay que pagar gastos escolares…. Y esto no solo implica lo material, sino también, el impacto que tiene emocionalmente, al tener que hacer todo por satisfacer estas necesidades, y que a final de cuentas, repercute en la visión que tienes acerca de la vida, y yo me pregunto, alguien que gana aproximadamente $800.00 semanales, piensa que la vida es bella? Detrás de ese ingreso, están horas y horas de intensidad de trabajo para ganarlos, y quizá hasta turnos extras, precisamente, porque no alcanza, porque todo está muy caro, porque los efectos de la inflación están presentes en nuestra vida, motivo de las preocupaciones, y de una gran lucha todos los días para sobrevivir; pero el presidente espurio y sus secuaces lejos están de comprender esta variable económica y todo lo que implica, porque si somos dialécticos, habría que ver el ridículo incremento al salario mínimo, habría que ver los parámetros que maneja BANXICO para calcular la inflación, y por fin concluimos, que son puros disfraces, que se presumen en los reportes de BANXICO, y que además son motivo de petulancia de nuestras autoridades, como para demostrarnos que si de algo ha servido la política neoliberal, es para mantener estable la inflación, cuando en realidad lo único que ha generado, es una economía estancada, y como siempre los únicos que pagan las consecuencias es la clase oprimida; preguntémonos, es cuestión de actitud o como dirían los entusiastas “de echarle ganas” para salir adelante? Si fuera cuestión de eso, México tendría un alto crecimiento económico, y porque no, desde este punto de vista subjetivo hasta un desarrollo económico, sin embargo hay relaciones sociales de producción, y con ello un capitalismo mexicano atrasado, dependiente de los países centrales, y en el que se ha agudizado cada vez más la pobreza, y es que esto mucho tiene que ver con el secreto del capital, la explotación del hombre por el hombre que se da en el proceso de la producción, comenzando por D, para comprar medios de producción y fuerza de trabajo, para consumirlos productivamente, y por supuesto que se de el proceso de valorización, proceso en el que se da la creación de nuevo valor “plusvalía”, el excedente económico de este modo de producción, pero vulgarizar el secreto del capital, y quererlo aplicar así de fácil a una economía como la nuestra, queriendo formar una economía basada en microempresas, o como diría Fox en changarros, saltándose la estructura económica de México, es burlarse de todos los mexicanos.








LA NUEVA REFORMA FISCAL:”EL GRAN ESFUERZO DEL GOBIERNO FEDERAL”


“El México que ha ganado, el México diferente, el México que irá por un rumbo mejor, con más y mejores empleos”, eso dice Calderón, celebrando su llegada a la silla del águila, sin embargo, la realidad no concuerda con las estupideces que alude este señor, quién creé que puede seguir engañando al pueblo de México, para su desgracia la clase no poseedora vive en carne propia las injusticias, desigualdades, y todos los problemas económicos de este capitalismo mexicano, como para que nos vengan con cuentos de que tanto la inversión extranjera y los incrementos en la productividad serán el pase a un México mejor.
Todo el entorno social que se vivió en las pasadas elecciones, para empezar con la gran influencia de los medios de comunicación, el relajó que armó el IFE para dar a conocer los resultados de la elección presidencial, para culminar con un pinche fraude, siendo los autores la Sra. Elba esther Gordillo, y el Sr. Luis Carlos Ugalde; como ya podemos ver, no tenemos que esperar los efectos neoliberales, ya los estamos viviendo, y si algo es de reconocerle a Calderón es que en su primer año de gobierno es el claro rumbo de México, con las acciones que este ha emprendido.
Tales acciones como ya es de todos sabido, residen en el incremento de los ingresos de la milicia, la reforma a la ley del ISSSTE, la inflación en los productos básicos, (que en la esencia tiene que ver con las relaciones políticas), el “incremento” al salario mínimo en 1.90, en fin, toda una gama de acciones neoliberales, y hoy antes del primer informe de gobierno, va hacia una reforma fiscal, así, el pasado 20 de junio del presente año, Calderón envió la propuesta al congreso de la unión, la dichosa reforma plantea la creación de un nuevo impuesto denominado CETU (Contribución Empresarial de Tasa Única) las empresas nacionales, y las internacionales, pagaran este impuesto, y menciona el presidente espurio que este no implica un incremento de la carga fiscal, para aquellos que pagan los impuestos a tiempo, quién muy apropósito de la gran evasión fiscal en este país, se le ocurrió esta solución con la que frenará este problema, con el objetivo de obtener recursos para impulsar el desarrollo social, el apoyo a las comunidades rurales e indígenas, financiamiento de proyectos de inversión en infraestructura, uno de ellos tiene que ver con la capitalización del campo mexicano, pues con esta reforma se pretende obtener 300 mil millones de pesos durante su sexenio…¿Le creemos?
Más bien eso es lo que el creé y todos creemos cosas, y cuando se creé en algo es porque no existe, más bien pienso, que tiene una especie de crisis depresiva, por la situación del país, porque a pesar de todo, no pienso que esté tan estúpido como para pensar que todas sus acciones, incluyendo esta propuesta a la reforma fiscal, sean el camino para un México mejor, eso es lo peor del caso, que bien que sabe lo que hace, y claro está, que no se trata de inventar impuestos, de lo que se trata es que todo ese arsenal de transnacionales dejen de evadir impuestos, y para ello que papel está jugando el estado de derecho en el cumplimiento de las leyes, al solapar a estas empresas extranjeras, quienes se llevan jugosas ganancias a sus países y dejando un México peor.
La acumulación originaria mexicana y con ello la formación de las relaciones sociales de producción, las cuales derivaron relaciones de poder basadas por supuesto, en la corrupción, nepotismo, demagogia, sumándole este entorno político a la estructura económica del México, ¿Por qué habríamos de pensar que la CETU, tendrá un impacto positivo en la economía mexicana?
De entrada, hay que aclarar que la inversión extranjera viene a México a reducir costos de producción, como la mano de obra barata, y la mejor parte, la evasión de impuestos, quienes tan benevolentes empresas, ayudan a los que menos tienen, creando fundaciones o como el ya tan popular TELETÓN, y además de todo, una parte de sus proyectos son financiados con recursos de los mismos mexicanos, y doble partida, por un lado evaden impuestos y maximizan sus ganancias y por otro quedan bien ante una parte de la sociedad desinformada y ajena a la realidad social y económica, y ¡viene el espurio con un corazón tan cristiano a hablarnos de desarrollo social!, cuando ha solapado las prácticas imperialistas de los países centrales, en vez de tomar armas ante el entorno económico de nuestro país y en efecto por un México mejor, y la prueba está en que en el comienzo del sexenio de Fox, el ISR era de un 49%, mientras que para el 2006 pasó a ser un 28%, y se piensa llegar hasta el 20%, recordemos que esto forma parte de los ingresos públicos, por eso el gobierno federal está tan preocupado en la recaudación de impuestos, pero no se trata de inventar impuestos que muy apropósito caen en contradicción con lo que se plantea sobre la inversión extranjera; se supone que la lógica es que la inversión extranjera, viene aquí para reducir costos de producción, hasta aquí ya nadie se traga la quimera de se viene a invertir a una rama productiva, ¿Quién va a querer hacerlo con una demanda agregada estancada? Más bien implantan sus procesos productivos, además de apropiarse de los recursos naturales, y explotar la fuerza de trabajo mexicana, luego entonces, si lo que opera es la minimización de costos con la alta evasión fiscal…con la CETU, ¿Cómo pretende el espurio que llegue la inversión extranjera? El mismo lo dijo, cuando estaba muy fuerte el problema en Oaxaca, que en un país en que hay conflictos sociales, la inversión extranjera no viene, así, un país en el que se implementan impuestos, la inversión extranjera tampoco llega, esto es en primera instancia, pero por otra parte implica que las pymes se vean afectadas, a final de cuentas todo esto se reduce en la contracción de la actividad económica y esto va contra los empleos y con ello el nivel de vida de la población; que paguen impuestos los que no lo hacen, México es el país que menos recauda impuestos con respecto a los países de la OCDE, además de que nuestras finanzas públicas están petrolizadas, pues dependemos de los ingresos extraordinarios de PEMEX, es así como el gobierno federal está exprimiendo a la paraestatal, que muy buena parte de los ingresos son destinados a gasto corriente y no a inversión pública, recordemos que en el sexenio de Vicente Fox, el gasto corriente se incrementó considerablemente; mientras que las transnacionales se dan el lujoo de evadir impuestos a toda costa, según datos de la SHCP, la evasión fiscal representa un 77%.
¿Qué vamos a hacer con todo este entorno económico? ¿Qué sigue después?
Con estas propuestas incongruentes de FECAL, y la aceptación del partido del PRI, son claros los intereses de la clase poseedora, y la tendencia decreciente de la economía mexicana; todos estamos inmersos en un ambiente de incertidumbre, y ante esto hay que tomar armas, lo único que les importa es corresponder sus propios intereses, y es evidente que para el pueblo de México no hay justicia.






martes, 21 de agosto de 2007

PANORAMA DE LA AGRICULTURA EN MÉXICO


Bajo la actual política económica de México, la situación del campo mexicano es realmente deplorable, con la firma del tratado de libre comercio, los efectos en este sector se han agudizado; la estructura económica del país derivó la tendencia de la economía mexicana, en cuanto a que está se fue por la producción de materias primas, y no por la de bienes de capital, factor suficiente para que los índices de competitividad, estén muy por debajo de países que si producen tecnología, esto mucho tiene que ver con la capitalización de la tierra, que por supuesto eleva la productividad y con ello la competitividad de las mercancías agrícolas, Carlos Marx escribió en el tomo 3 del Capital:
“Si se parte de la misma fertilidad natural de las tierras, el grado en que esta fertilidad pueda hacerse disponible, dependerá, pues, en parte del desarrollo químico y e parte del desarrollo mecánico de la agricultura. La fertilidad, aunque constituya, una cualidad objetiva de la tierra, económicamente implica, siempre, pues, una relación: dice siempre relación al estado concreto de desarrollo químico y mecánico de la agricultura en un momento dado y varía por tanto, a tono con este desarrollo.”
Por eso cuando se menciona, “a tono con este desarrollo”, la agricultura mexicana, no puede borrar la historia económica, pues la reforma agraria, llevó muchos años, mientras que en países como Suecia, operaron con la lógica capitalista en cuanto al desarrollo de la agricultura, al implantar una reforma agraria, que diera impulso a este sector, pues sabían que eso era parte de la dinámica del capitalismo, para explotar un elemento natural que no tiene valor, pero que dentro de las relaciones capitalistas, tiene precio, precisamente por esa relación de propiedad.
Durante el sexenio de Lázaro Cárdenas, el plan sexenal se proponía la construcción de una nueva sociedad, que fuese autónoma y en donde reinara sobre todo los derechos individuales y de propiedad privada, además de la plena intervención del estado. Así dado el nuevo entorno económico de México, se impulsaron otras reformas estructurales, como la reforma agraria, la reforma de los energéticos, el objetivo era, como menciona el plan sexenal, la intervención del estado en la economía para reorientar el papel de la propiedad privada, de ahí que expropiara el petróleo y la creación de CFE, PEMEX.
Luego entonces, el modelo a seguir fue el de sustitución de importaciones, modelo que se financió con el sector primario exportador; sin embargo nuestra economía mexicana quedará marcada por serios aspectos económicos durante la década de los setentas, con la crisis de 1976, y la crisis petrolera de 1982, el país se tuvo que someter a los lineamientos de política económica que el FMI y el BM le recomendaron, a cambio de préstamos para sacar a México de esa crisis, con la objetiva explicación de que la intervención del estado es ineficiente en la economía y no permite salir del atraso económico, bastante lógico el análisis, pues la coyuntura económica de 1982 lo demostraba; sin embargo una estructura económica que se hizo dependiente de la importación de bienes de capital, por ende, el planteamiento teórico del modelo neoliberal, no podía sacar a México de todos sus problemas económicos.
A partir de la llegada de Carlos Salinas de Gortari a la presidencia de la república, el rumbo de nuestro país comienza a tomar forma, pues las acciones de este nuevo representante del capital, estaban orientadas hacia las fuerzas del mercado y en cuanto al sector agrícola, reformó el artículo 27 constitucional y con ello la nueva ley agraria, y así Salinas aludía:
“El reparto agrario iniciado hacía más de 50 años, fue reconocido en su momento por su compromiso con los campesinos. Pero pretender, en las coyunturas actuales, continuar por el mismo camino, ya no traería justicia y prosperidad ni al país ni a la gente del campo. La reforma agraria había cumplido muchas de sus metas, pero la dinámica social, demográfica y económica, exigían nuevas acciones. El reparto masivo de la tierra ha concluido”; para después discursear en los informes de gobierno el apoyo hacia la producción agrícola, un reto tenía que enfrentar el nuevo México neoliberal, con la firma del TLC y la apertura comercial, en efecto se negoció la protección de algunos productos agrícolas, pero era evidente que el reto era demasiado grande para un país que quería explotar su ventaja comparativa en un sector que no le resultaría productivo, precisamente porque se tenían que evaluar las productividades, y con ello las pérdidas o beneficios del comercio internacional.
Pero ni las buenas intenciones, ni los buenos discursos caben en una realidad como la nuestra, sobre todo después de la gran apertura comercial, de ahí que la racionalidad de nuestras autoridades fuera, importar productos agrícolas, pues las importaciones resultan más baratas, que impulsar un campo que requiere de mucha inversión.
Este modelo en México, ha tenido un fuerte impacto en la economía, con una influencia depresora en el PIB, y en los sectores que la componen, sobre todo una deficiencia en la agricultura; pero ante todo esto, “No hay crisis en el campo”, afirmaba el expresidente Vicente Fox, a pesar de los efectos que a lo largo de los años se agudizaban cada vez más, con una buena parte de los mexicanos en Estados Unidos, buscando una oportunidad, porque el campo “ya no deja”, con déficit en la balanza agropecuaria, tan solo es de observar la tendencia decreciente del PIB agropecuario, en los primeros años de su sexenio; pero eso no era crisis para Fox, solo un montón de imperfecciones, que se resolverían con el gobierno del cambio. Sería irresponsable llamarle crisis al derrumbe de la producción de cultivos básicos.
Con la apertura comercial, los países centrales, como Estados Unidos, encontraron en México, un gran mercado, la cruda realidad, la padecen los campesinos, pues sus productos no pueden competir contra los productos estadounidenses que además su competitividad, se eleva con tan elevados subsidios…
¿Por qué tragarnos el cuento de la globalización? ¿Es cierto que bajo un mundo globalizado, todos los países tienen un mismo nivel de desarrollo?
Son los tiempos actuales los que nos dan la respuesta, y con ello las acciones del nuevo presidente Felipe Calderón, al desatenderse del campo mexicano, adoptando la política salinista, con todos los intentos de vender la patria, y los recursos de nuestra nación, ante un pueblo que tiene muchas necesidades.


SOBRE LA APERTURA COMERCIAL


A pesar de que México es una de las economías latinoamericanas, que gracias a gran impacto del TLC, las privatizaciones, es decir al gran impacto de la política neoliberal, solo han generado gran concentración de la riqueza, desempleo, y bueno a pesar de que los grandes defensores del neoliberalismo afirmen que se han mantenido estables las variables macroeconómicas como lo es la inflación, es evidente que el trade-off, del aumento del ingreso a costa de déficit en la balanza de pagos , que persigue a la economía mexicana, dadas sus relaciones sociales de producción, una economía estancada, superan el gran “éxito” de tan famosa política.
Sin embargo, con la apertura comercial y toda la teoría de las ventajas comparativas de David Ricardo, el comercio internacional se vuelve tan beneficioso, sobre todo porque dados los costos de oportunidad, los países se pueden especializar ahí donde su costo de oportunidad sea menor para producir un bien “x o y”, y exportarlos y por supuesto importar los que no produce, el supuesto resultado es que todos los países ganan. El planteamiento teórico suena coherente, y claro que lo es, pero solo si no existieran las relaciones sociales de producción capitalistas, y con ello las relaciones de poder que estas han derivado, con el único objetivo de este régimen la producción y apropiación de plusvalía.
Nuestros análisis debieran recaer sobre la estructura económica del capital, y en efecto, sabremos que tan beneficiosa es la apertura comercial, y los beneficios del comercio exterior.
Con la revolución francesa se destruyeron todos los vestigios que representaba el feudalismo, y con ello las relaciones sociales de producción, así la distribución de los medios de producción, quedó en manos de la nueva clase dominante, es decir la burguesía, formándose así relaciones de explotación del hombre por el hombre, y sus representantes el capital y el trabajo; así en los prolegómenos del nuevo régimen, quien se fue extendiendo por el mundo, colonizando pueblos, para establecer la estructura económica, pero por el proceso y desarrollo histórico de cada país, las relaciones sociales capitalistas en cada lugar fueron diferentes, y las que se sentaron en un país como el nuestro, si el México en el que se sentaron relaciones de producción feudales, por un país, que además era uno de los más atrasados en Europa occidental, el México de 1800 en el que a penas se sentaban algunas bases para el capitalismo, el México de 1900 en el que a penas y concluía la acumulación originaria, y la historia económica que el capital ya le había preparado. A pesar de que en esos tiempos, tiempos del presidente Díaz y según los indicadores económicos, hubo un alto crecimiento económico, pues las grandes actividades económicas se comenzaban a explotar, el sector agrícola, con la silvicultura, el sector industrial con la minería, las fábricas textiles vendrían años más tarde, y hablar de la mano de obra, es revelar parte del capitalismo salvaje que llegó de sopetón a un país con una compleja formación económico social. Y en efecto, la apariencia, no puede dar más que pura apariencia, y es aquí donde es preciso analizar la estructura económica de México, y donde deben recaer nuestras reflexiones para poder comprender el entorno económico.científico, que corresponde a lo real a lo existente; para la producción de los medios de vida bajo el sistema capitalista se requiere tanto de fuerza de trabajo como de medios de producción, ahora bien un parte de ellos la comprende la maquinaria y la tecnología, que como es de todos sabido, al haber llegado un cierto desarrollo de las fuerzas productivas, se revolucionó la producción, en una producción para otros en forma generalizada, y para ello se requirió de máquinas que ayudasen al trabajo de los hombres, que ayudasen a elevar la productividad, y con ello la masa de plusvalía, así llegó la revolución industrial, que nació en Inglaterra, pues esta tenía muchos elementos a su favor, al ser un país de Europa de los más desarrollados, y de los que había superado algunos vestigios del feudalismo, y tener academias que se dedicaban al estudio de la ciencia y la tecnología, como la Real Academia a la que Newton pertenecía, los incrementos en la demanda de productos textiles, y el nuevo papel del mercado, satisfacer la demanda, por eso los grandes inventores como Watt, con su máquina de vapor, surgieron en este país.
Ahora bien, regresando al tema de México, a pesar de que la demanda mundial era creciente, en ningún momento nuestro país se dedicó a la producción de máquinas, lo que mas bien se pensó, fue en llamar a la inversión extranjera, pues a final de cuentas ellos si tenían la experiencia y el capital fijo para explotar los grandes recursos humanos y naturales para satisfacer la demanda mundial.
A partir de entonces, la economía mexicana quedó marcada, es cierto que los representantes del capital se esforzaron porque la situación cambiara, al establecer la reforma agraria, y por su puesto orientar la propiedad privada en manos de México, y no del capital extranjero, sin embargo, era muy tarde para corregir una estructura económica como la nuestra, dedicada a la producción de materias primas e hidrocarburos, aunque se intentó consolidar una industria adoptando una política proteccionista y un modelo de sustitución de importaciones, el agotamiento de este modelo llegó por la fuentes de financiamiento, y aunado a ello los grandes errores de la docena trágica…
Aún seguimos pensando en explotar las ventajas comparativas, sin tomar en cuenta las relaciones sociales de producción, sin ver que no es lo mismo comerciar un producto manufacturado, que una materia prima, es evidente que existe un gran abismo e términos de valor, pues en un producto manufacturado, la materia prima es aquella que se va a transformar en un valor de uso diferente y que va a llevar implícita plusvalía, o como dirían los economistas-vulgares llevarían más valor agregado, eso es porque no tenemos la tecnología, será cierto ¿Qué, todos los países ganan? O más bien, es el agandalle de los países imperialistas, para llegar a la centralización de capital, utilizando estrategias como los bloques comerciales, como el ya tan sonado ALCA.

hasta cuando le daremos el carácter científico a la economía, hasta cuando aprenderemos a discernir entre los intereses de una u otra clase; hasta cuando dejaremos de vulgarizar a la ciencia económica; hasta cuando seguiremos esperando los efectos de una política económica, para poder hacer un análisis objetivo, en vez de predecir el futuro entorno económico; los mismos modelos neoclásicos han concluido que no solo se trata de evaluar la especialización de un país, sino también la productividad, y esta depende de las relaciones sociales producción de cada país, pues si estas son desarrolladas evidentemente llevarán una gran ventaja que le otorgará altos índices de competitividad, y con ello la realización de esa gama de mercancías, que tienen plusvalía, fuente de vida del capitalismo.
POR Gaby Toxqui


jueves, 9 de agosto de 2007

"Las Teorías del imperialismo" por Adolfo Rivero

Las teorías sobre el imperialismo

Adolfo Rivero


La concepción liberal original era que la difusión del comercio, la industria y la civilización en todo el mundo era una actividad misionera que no requería la soberanía política salvo en casos excepcionales. Muchos consideraban que el imperialismo daba a ciertas compañías privilegios monopolísticos a costas de la comunidad y distorsionaban el proceso de crecimiento económico con consecuencias dañinas.

Fue sólo después de la adopción de tarifas proteccionistas (Alemania en 1879; Francia en los 1890 y los EEUU a fines de siglo) que la adquisición de nuevos territorios comenzó a ser vista con simpatía desde un punto de vista económico.

Estas tendencias estuvieron relacionadas con la disminución del ritmo del desarrollo económico internacional a partir de 1873: caída de precios, disminución de ganancias. Hacían falta dependencias coloniales. Todo era aceptado acríticamente. Fueron los opositores del imperialismo los que comenzaron a analizar este fenómeno.

En "Das Zeitalter des Imperialismus", Heinrich Friedjung define el imperialismo como el dominio de algún poderoso soberano sobre numerosos territorios. El objetivo era prestigio. “Los pueblos fueron acometidos por una nueva pasión: salieron de sus países hasta los confines del mundo, e inventaron el resonante nombre de "imperialismo" para un ansia que siempre había existido pero que nunca había sido tan poderosa.”

Era una concepción política: las grandes naciones del mundo tendrían grandes imperios. Hay que recordar el ejemplo de Inglaterra. Era una forma de preservar y fortalecer el espíritu nacional. También hubo variantes teóricas sobre la innata superioridad de la raza blanca y su misión de civilizar.

John Atkinson HOBSON (1858-1940) fue un publicista del ala izquierda del Partido Liberal británico, partidario de una política social activa que hiciera al liberalismo atractivo para los trabajadores. Estuvo influido por su experiencia en la Guerra de los Boers. Su libro "Imperialism" fue publicado en 1902. Su objetivo era preservar al liberalismo de los efectos de las doctrinas imperialistas con vista a una política de reformas sociales. Hobson argumentó que la expansión del imperialismo estaba directamente vinculada con el enorme aumento de las inversiones británicas en ultramar. De esto infirió que el factor decisivo en esta expansión era la búsqueda de oportunidades lucrativas de inversión por parte de los círculos financieros en vista de la saturación del mercado interno. Hobson elaboró tesis sobre los sobreahorros y el subconsumo; el incremento de la competencia y la disminución de las ganancias. Para Hobson había una relación directa entre la expansión de las inversiones británicas y el bajo nivel de vida de la clase obrera en Gran Bretaña.

Con estadísticas demostradas, afirmó que el comercio británico con las colonias adquiridas desde 1870 sólo tenía una importancia marginal en comparación con el comercio con los países industrializados de Europa. Las ganancias del comercio con los países subdesarrollados no tenía relación con los enormes costos de armamentos y administración implicados en la creación y protección de un imperio. En otras palabras, el imperialismo moderno era producto de la aguda competencia por el capital nacional excedente que no encontraba empleo lucrativo en el mercado interno. El jingoismo era estimulado artificialmente por la prensa, pagada por los círculos financieros.

1) El incremento de la capacidad adquisitva de las masas permitía un aumento casi ilimitado del mercado interno, no hace falta nada afuera,

2) El estado podía conseguirlo, interviniendo en la distribución del producto social

Ambas ideas fueron recogidas por Keynes. La idea de Hobson era devolver su plena competitividad al sistema. El imperialismo era producto de la orientación política de grupos reaccionarios que debía ser sustituido por una política social demócrata ilustrada.

Esta explicación socio-psicológica del jingoismo fue tomada posteriormente por Hanna Arendt para vincular el imperialismo con el fascismo y los movimientos de masas.

MAX WEBER subrayó que las clases dominantes tenían intereses en el imperialismo porque una extensión de la soberanía nacional aumentaba su propia situación de prominencia. "toda política imperialista exitosa de coerción exterior normalmente -o, al menos, al principio- también fortalece el prestigio doméstico de las clases, grupos y partidos bajo cuya dirección se alcanzaron esos éxitos". Era probable que la expansión imperialista produjera concesiones monopolísticas y, por consiguiente, se podía confiar en que las empresas y grupos financieros interesados en esta oportunidad -entre ellos la industria armamentista- la iban a apoyar." Weber también señaló los intereses que tenían los intelectuales en ver ampliarse el ámbito de su cultura nacional. Había que distinguir entre el capitalismo normal y el "capitalismo predatorio".

JOSEPEH SCHUMPETER era un radical liberal con tendencias socialistas pero no se sentía atraído por el esquema marxista. Para Schumpeter el imperialismo era un "atavismo" en la era capitalista, una supervivencia de épocas y estructuras políticas preindustriales. El imperialismo es "la insensata disposición por parte del estado hacia una expansión ilimitada y forzosa". No es elresutlado de intereses económicos sino de una actitud psicológica de las clases dominantes. Las guerras de expansión eran un elemento necesario para la preservación de las estructuras feudales. "El nacionalismo es un consciencia asertiva del carácter nacional unido a un agresivo sentido de superioridad".

Una visión liberal un tanto idealizada de las tendencias del capitalismo: el desarrollo pacífico a través del comercio internacional. Schumpeter consideraba al moderno obrero industrial como un pacifista vigorosamente opuesto a las tendencias imperialistas. "El capitalismo es, por su propia naturaleza, antiimperialista".

Para Schumpeter, el desarrollo iría dejando cada vez menos espacio a los imperialistas. El desarrollo de la democracia estaría en contra del desarrollo de los monopolios. La debilidad de esta concepción está bien clara: es una idealización del laissez faire. En 1918 esta posición no estaba justificada.

LAS TEORIAS MARXISTAS DEL IMPERIALISMO

A principios del siglo XIX estaba difundida la concepción de John Stuart Mill de que el desarrollo del capitalismo industrial tendría que detenerse tarde o temprano. Se vinculaba con la idea de que el colonialismo o el imperialismo podrían sortear este estancamiento, al menos temporalmente.

Hegel también se había referido al hecho de que la polarización social entre ricos y pobres hacía que la sociedad tendiera a buscar otros mercados en otras tierras. La colonización es vista como una forma de evitar la polarización social.

Para Marx, el colonialismo era un fenómeno del capitalismo temprano cuya importancia iba disminuyendo. Según él, las prácticas monopolistas del antiguo colonialismo estaban dejando lugar a la fuerza incontenible del "mercado mundial". La única idea de Marx de vigencia posterior fue la de considerar los mercados exteriores como formas de mitigar y retardar los efectos de las crisis económicas.

La idea de que el imperialismo era un producto inevitable del capitalismo fue desarrollada por varios escritores socialistas, particularmente por AUGUST BEBEL quien, en 1892, afirmaba que una producción en exceso de la capacidad de absorción nacional en un mundo dividido entre las naciones imperiales condenaba a una sucesión de crisis y a la destrucción del sistema.

Entre los escritores socialistas, como ROSA LUXEMBURGO, se percibía con mucha claridad el aumento de la fuerza de la clase obrera, por lo que la expansión imperialista vino a verse como una forma de extensión de la lucha interna de los países capitalistas desarrollados. En 1899, Rosa Luxemburgo escribió:

"El militarismo se ha vuelto indispensable, primero como forma de lucha por la defensa de los intereses "nacionales" en competencia con los intereses de otros grupos "nacionales". Segundo, como método de colocar el capital industrial y financiero. Tercero, como instrumento de dominación de clase sobre las masas trabajadoras dentro del país... (*) El militarismo, estrechamente vinculado con el colonialismo, el proteccionismo y la política del poder en su conjunto implica ... una carrera mundial armamentista...el despojo colonial y la política de las "esferas de influencia" en todo el mundo... en los asuntos domésticos constituye la esencia misma de una política capitalista de agresión nacional..."(**)

La primera teoría marxista sobre el imperialismo fue la RUDOLF HILFERDING, un austromarxista que se convirtió en dirigente del partido socialdemócrata aleman y fue ministro de Finanzas del gobierno de Herman Müller (1928-29).

En 1910 publicó El Capital Financiero, una reflexión sobre la economía alemana antes de 1914 con su multiplicadad de carteles y combinaciones industriales. En su obra Hilferding trata por primera vez al imperialismo como una etapa necesaria del desarrollo del capitalismo y una superación del libre comercio.

"El capital financiero busca la dominación, no la libertad; no tiene intereses en la independencia de los capitalistas individuales sino que necesita su sometimiento. Aborrece la anarquía de la competencia y exige organización, aunque sólo sea para reanudar la competencia a un nivel más alto. Pero para conseguirlo... necesita que el estado garantice sus mercados nacionales con aduanas y tarifas y que conquiste mercados extranjeros. Necesita un estado políticamente poderoso que pueda seguir su propia política comercial independientemente de los intereses contrarios de otros estados. Finalmente, necesita un estado poderoso para afirmar sus intereses financieros en el exterior y ejercer presión política sobre los estados más pequeños para asegurar mejores términos de entrega y tratados comerciales favorables. El estado debe ser capaz de intervenir en cualquier parte del mundo para que todo el mundo sea capaz de suministrar salida a su capital financiero. Y, sobre todo, el capital financiero necesita un estado lo suficientemente fuerte como para segur una política expansionista y adquirir nuevas colonias".

"Actualmente, el ideal es convertir a la nación propia en dueña del mundo, un objetivo tan ilimitado como la búsqueda de ganancia del capital, de la que se origina..." Cualquier desmayo de ese impulso reduce las ganancias del capital financiero, debilita su capacidad de competencia y finalmente convierte las economías más pequeñas en tributarias de las más grandes".

Esta última observación es el embrión de las futuras discusiones sobre la creciente brecha entre el desarrollo económico del mundo industrializado y los países más atrasados. Sin embargo, Hilferding no estaba interesado en este problema. Lo que le interesaba era que la expansión que permitía la política imperialista hacía menos vulnerables a las crisis a los países capitalistas. "Mientras más rápidamente se expande el capitalismo... más largo es el período de prosperidad y más breve el de las crisis".

Esto era muy importante. Marx y Engels habían dicho que las depresiones que estaban ocurriendo cada 10 años se hacían cada vez más severas y que, por consiguiente, el capitalismo estaba destinado al colapso. Pero los acontecimientos, hasta 1914, no confirmaban esta tesis. De 1896 en lo adelante lo que había habido era un período de casi ininnterrumpida prosperidad y crecimiento económico.

Según Hilferding: "La apertura del Lejano Oriente y el rápido desarrollo de Canadá, Africa del Sur y América del Sur son las principales razones por el vertiginoso desarrollo del capitalismo desde 1895, con sólo cortos períodos de depresión". Sin embargo, a más largo plazo, los períodos de recesión aumentaban el poder del capital financiero y, por consiguiente, el peligro de guerra.

"El capital financiero... lleva la dictadura de los magnates del capital a la perfección. Al mismo tiempo significa que la dictadura de los capitalistas en un país se hace menos y menos compatible con los intereses capitalistas de otro...".

Algunos autores han señalado que ha habido épocas transicionales en el desarrollo del moderno sistema capitalista en que los bancos han jugado un papel especial como promotores del desarrollo industrial. Pocos años más tarde, en 1913, ROSA LUXEMBURGO publicó "La Acumulación del Capital". En el libro ella comienza preguntándose porque no se ha cumplido la predicción marxista sobre el colapso del capitalismo y la responde sugiriendo una modificación de la teoría de la acumulación del capital.

Marx había descrito este acumulación dentro de un "sistema cerrado" pasando por alto que la contínua acumulación de capital suponía la existencia de áreas todavía no lo suficientemente explotadas por el capitalismo. Es decir, que la restricción de la capacidad adquisitiva de las masas empujaba constantemente al capital hacia la explotación colonial. Contrario a lo que pensaba Marx, el capitalismo dependía de territorios económicamente vírgenes no sólo en su etapa inicial sino todavía más en su madurez. De otra forma, el proceso de acumulación de capital nunca hubiera podido alcanzar su enorme escala.

"El comercio interno capitalista sólo puede realizar, cuando más, cierta cantidad del valor contenido en el producto nacional: el capital constante que ha sido usado, el capital variable y la parte consumida de la plusvalía. Pero la parte de la plusvalía separada para la capitalización tiene que ser realizada en otra parte".

Esta necesidad conduce, por supuesto, al incremente de la competencia entre los países capitalistas y, eventualmente, a la guerra. En este sentido, ella llamó la atención sobre el papel de la militarización como medio adicional de la realización de la plusvalía.

"El deseo capitalista de expansión imperialista, como expresión de su mayor madurez en el último período de su vida, tiene la tendencia económica de transformar todo el mundo en naciones que producen de forma capitalista, en barrer todos los obsoletos métodos precapitalistas de producción y de sociedades, subyugar todas las riquezas del planeta y todos los medios de producción al capital, convertir a las masas trabajadoreas de todo el mundo en esclavos asalariados... Esta triunfal procesión del capitalismo en todo el mundo, acompañada por todas las formas de fuerza, robo e infamia tiene un aspecto positivo: ha creado las premisas para su derrocamiento final, ha establecido el dominio mundial capitalista sobre el que sólo puede seguir la revolución socialista mundial".

El famoso libro de LENIN, "El imperialismo, fase superior del capitalismo", escrito en Suiza en la primavera de 1916 estaba basado fundamentalmente en Hilferding y Hobson, aunque también hay alguna influencia de Bujarin.

Lenin choca violentamente contra la tesis de Rosa Luuxemburgo de que el capitalismo no puede sobrevivir sin dependencias coloniales. Para Lenin el imperialismo es una fase de la agonía del capitalismo. Se caracteriza por:

1) Formación de monopolios

2) Fusión del capital industrial y el capital bancario en el capital financiero

3) Exportación de capital, no de mercancías

4) Formación de carteles

5) División del mundo entre las potencias imperialistas, y guerras por el control de los mercados

La exportación de capital es no sólo una salida para el empleo útil del capital sino para evitar la caída de la tasa de ganancias. "El imperialismo tiene la tendencia de crear secciones privilegiadas dentro de la clase obrera y separarlas de las amplias masas del proletariado".

"En su conjunto, el capitalismo está creciendo mucho más rápidamente que antes pero este crecimiento se está volviendo más y más desigual y esta desigualdad también se manifiesta, en particular, en la decadencia de los países que son más ricos en capital".

Lenin, al igual que Rosa Luxemburgo, puso en énfasis en la lucha política contra el capitalismo y el imperialismo: no confiaba en mecanismos económicos. Desde una época temprana vio la oportunidad de una alianza con los pueblos coloniales del llamado Tercer Mundo cuando Rosa Luxemburgo estaba diciendo que el nacionalismo era una ideología burguesa que no carecía de significación para el proletariado. El famoso decreto por la paz de 8 de noviembre de 1917 hablaba del derecho de los pueblos a la autodeterminación apuntando deliberadamente a los pueblos coloniales como un arma en la lucha contra el capitalismo.

El II Congreso de la Internacional comunista (la Tercera Internacional) reunido en Moscú en 1920 dedicó buena parte de sus deliberaciones a convertir las teorías de Hobson-Hilferding-Lenin en guías prácticas para la acción revolucionaria en lo que hoy se llama el Tercer Mundo. Según esas tesis las supuestas relaciones de igualdad entre naciones soberanas ocultan la esclavitud de la gran mayoría de la población mundial a manos de una minoría insignificante: la burguesía y la “aristocracia obrera” de los países capitalistas avanzados. Sin la destrucción del capitalismo a escala mundial, sería imposible abolir esa opresión y esas desigualdades entre las distintas zonas del globo. Ahora bien, de ahora en adelante, la evolución política del mundo y la historia van a girar en torno a la lucha de los países capitalistas avanzados (imperialistas) contra el poder revolucionario soviético el cuad para sobrevivir y vencer deberá agrupar en torno suyo a todas las vanguardias proletarias y además a todos los movimientos nacionalistas de los territorios coloniales y dependientes, convenciéndolos de que sus intereses coinciden con la preservación y promoción del poder soviético, y con el progreso y eventual triunfo de la revolución mundial.

Claro, estas reflexiones no eran más que un consuelo teórico ante el fracaso de la tesis de la revolución proletaria mundial. Pese a todas las esperanzas, la revolución había fracasado en Alemania y ni siquiera las fuerza de las armas había podido llevar la revolución hasta Polonia.

Los PC deberán por consiguiente realizar una política “de estrecha unidad con todos los movimientos de liberación nacional, determinando en cada caso la forma de esa alianza, según el estadio de desarrollo que tenga el movimiento comunista (en cada colonia o país dependiente) el estadio de desarrollo del correspondiente movimiento de liberación nacional. “Será preciso explicar constantemente que sólo el triunfo mundial del poder soviético podrá resultar en una verdadera igualdad de las naciones… Será preciso apoyar todos los movimientos disidentes (dondequiera que aparezcan) tales como el nacionalismo irlandés, las reivindicaciones de los negros norteamericanos, etc……

Sin el control de esos mercados y campos de explotación, el capitalismo no podrá mantenerse… Los superbeneficios derivados de las colonias (y de los países dependientes) son el soporte principal del capitalismo moderno, mientras no privemos al capitalismo de esa fuente de ingresos, no será fácil para el proletariado de los países capitalistas avanzados destruir el orden capitalista…"

La enorme importancia de estas tesis es que se convirtieron en la Gran Explicación del atraso de América Latina en relación con Estados Unidos. Su influencia se ha extendido hasta nuestros días convertida en la “teoría de la dependencia”, posición oficial de la CEPAL durante las últimas décadas. Según ésta, el subdesarrollo es una consecuencia del sistema económico mundial en que los países industrializados del “Centro Hegemónico” explotan a los países subdesarrollados de la “Periferia” a través de la monopolización de la producción de bienes industriales “sobrevalorados” por compañías transnacionales que obligan a la Periferia a producir productos primarios “subvalorados”, drenándolos de recursos. Obviamente, hay que evitar las inversiones extranjeras, el vampiro que nos chupa “las venas abiertas de América Latina”. La similitud con las tesis de la Comintern de 1920 es evidente.

De esa forma, casi imperceptiblemente, la teoría marxista leninista desplazó el futuro del sistema capitalista del centro a la periferia. Stalin, un georgiano, supuesto experto en "problemas nacionales" habría de consolidar este tránsito.

En 1924, Stalin decía: "La ley del desarrollo desigual de los países imperialistas y la inevitabilidad de la guerra sigue hoy en vigor con más fuerza que nunca".

Esta concepción permaneció en vigor hasta el XX Congreso del PCUS. Allí se afirmó la posibilidad de un largo período de paz, renunciando tácitamente a la tesis de que el capitalismo conducía de manera inevitable a la guerra. El comunismo mundial pagaría un alto precio por haber creído que el fascismo era la última etapa del capitalismo imperialista, que sería inmediatamente seguido por la victoria de la revolución proletaria, y que su toma del poder era una clara demostración de la traición de los "socialfascistas" a la clase obrera.

Con todo, hubo teóricos marxistas que contribuyeron al estudio del imperialismo. Eugenio Varga, por ejemplo, llamó la atención sobre el incremento del capitalismo de estado. La creciente influencia del estado en la economía hacía posible sortear, por el momento, ciertos factores de crisis inmanentes al sistema. De todas formas, Varga se mantuvo firmemente stalinista y la crisis de los años 20 pareció darle la razón.

Sin embargo, la interpretación stalinista de que la disolución de los imperios coloniales daría un golpe de muerte al capitalismo resultó totalmente falsa. Era lógico, por consiguiente, regresar al énfasis leninista en el carácter monopolista del capitalismo. La teoría del capitalismo monopolista de estado debe considerarse como la continuación de la teoría leninista en las condiciones de la descolonización.

Ahora el énfasis se colocaba en el papel de estado y, particularmente, en el papel del militarismo. Sin embargo, no se abandonó el término de imperialismo, La concepción stalinista era que las anteriores formas de dominación imperialista habían sido reemplazadas por formas más sutiles de control puramente económico y tecnológico junto con "influencia política" pero que en su esencial la situación se mantenía igual.

La declaración de la Conferencia de los PC en Moscú en 1960 afirmaba que "El imperialismo impone tratados económios y pactos militares que limitan la soberanía de los países, los explotan por medio de la exportación de capital, el comercio desigual, la manipulación de los precios y de las tasas de intercambio, los créditos y varias formas de llamada "ayuda".

Por supuesto, semejante uso de la palabra "imperialismo" le quita toda precisión. Toda relación económica entre un país industrializado y una país ubdesarrollado se vuelve imperialista aunque no participe ningún capital financiero.

El maoismo es una concepción de escaso valor teórico. Desplazó todo el énfasis de la lucha anticapitalista hacia el Tercer Mundo, y saludó la guerra como forma de liberación. Pero ha ejercido una gran influencia sobre la llamada "Nueva Izquierda" y los movimientos revolucionarios del Tercer Mundo en los años 60 y 70.

SINTESIS

El período anterior a 1914 fue una época de crecimiento económico extraordinariamente rápido en los países menos desarrollados, como Alemania y Japón, con rasgos de capitalismo monopolista como carteles, trusts, altas tarifas proteccionistas y dominio económico de grandes bancos. El fascismo no fue la culminación de ninguna tendencia económica ni la disolución de los imperios coloniales aparejó ninguna catástrofe en los llamados países imperialistas.

Muchos autores, como William L. Langer, consideran que el imperialismo es básicamente una proyección del nacionalismo más allá de las fronteras de Europa. La realidad es que el costo de la administración de las colonias y del creciente armamento necesario para mantenerlas, debido a la rivalidad entre las potencias, estuvo fuera de proporción con el valor económico de esas recién adquiridas colonias. Los estadistas lo sabían pero el nacionalismo los empujaba, una y otra vez, a acciones imperialistas.

El proceso de expansión mundial que culminó en la lucha por la repartición de Africa, fue fundamentalmente un fenómeno político: los capitalistas no jugaron ningún papel decisivo. El desarrollo del nacionalismo moderno a partir de 1870 fue un elemento importante en el surgimiento de la ideología del imperialismo. A esto hay que sumar el enorme aumento de poder de los estados industriales.

El imperialismo también ha sido considerado como una forma para integrar a la clase media en una sociedad todavía dominada por elites. Y no hay que olvidar que para Leopold Ranke la historia no es más que la eterna lucha de los países por afirmar su hegemonía aunque también hay que tener presente que los estadistas han sido "renuentes imperialistas".

Otros han visto la colonización como el triunfo de la civilización occidental sobre sistemas sociales arcaicos. Es decir, un proceso realizado por miles de colonos, pioneros y aventureros que representaban, por así decirlo, el exceso de energía de Occidente.