martes, 21 de agosto de 2007

PANORAMA DE LA AGRICULTURA EN MÉXICO


Bajo la actual política económica de México, la situación del campo mexicano es realmente deplorable, con la firma del tratado de libre comercio, los efectos en este sector se han agudizado; la estructura económica del país derivó la tendencia de la economía mexicana, en cuanto a que está se fue por la producción de materias primas, y no por la de bienes de capital, factor suficiente para que los índices de competitividad, estén muy por debajo de países que si producen tecnología, esto mucho tiene que ver con la capitalización de la tierra, que por supuesto eleva la productividad y con ello la competitividad de las mercancías agrícolas, Carlos Marx escribió en el tomo 3 del Capital:
“Si se parte de la misma fertilidad natural de las tierras, el grado en que esta fertilidad pueda hacerse disponible, dependerá, pues, en parte del desarrollo químico y e parte del desarrollo mecánico de la agricultura. La fertilidad, aunque constituya, una cualidad objetiva de la tierra, económicamente implica, siempre, pues, una relación: dice siempre relación al estado concreto de desarrollo químico y mecánico de la agricultura en un momento dado y varía por tanto, a tono con este desarrollo.”
Por eso cuando se menciona, “a tono con este desarrollo”, la agricultura mexicana, no puede borrar la historia económica, pues la reforma agraria, llevó muchos años, mientras que en países como Suecia, operaron con la lógica capitalista en cuanto al desarrollo de la agricultura, al implantar una reforma agraria, que diera impulso a este sector, pues sabían que eso era parte de la dinámica del capitalismo, para explotar un elemento natural que no tiene valor, pero que dentro de las relaciones capitalistas, tiene precio, precisamente por esa relación de propiedad.
Durante el sexenio de Lázaro Cárdenas, el plan sexenal se proponía la construcción de una nueva sociedad, que fuese autónoma y en donde reinara sobre todo los derechos individuales y de propiedad privada, además de la plena intervención del estado. Así dado el nuevo entorno económico de México, se impulsaron otras reformas estructurales, como la reforma agraria, la reforma de los energéticos, el objetivo era, como menciona el plan sexenal, la intervención del estado en la economía para reorientar el papel de la propiedad privada, de ahí que expropiara el petróleo y la creación de CFE, PEMEX.
Luego entonces, el modelo a seguir fue el de sustitución de importaciones, modelo que se financió con el sector primario exportador; sin embargo nuestra economía mexicana quedará marcada por serios aspectos económicos durante la década de los setentas, con la crisis de 1976, y la crisis petrolera de 1982, el país se tuvo que someter a los lineamientos de política económica que el FMI y el BM le recomendaron, a cambio de préstamos para sacar a México de esa crisis, con la objetiva explicación de que la intervención del estado es ineficiente en la economía y no permite salir del atraso económico, bastante lógico el análisis, pues la coyuntura económica de 1982 lo demostraba; sin embargo una estructura económica que se hizo dependiente de la importación de bienes de capital, por ende, el planteamiento teórico del modelo neoliberal, no podía sacar a México de todos sus problemas económicos.
A partir de la llegada de Carlos Salinas de Gortari a la presidencia de la república, el rumbo de nuestro país comienza a tomar forma, pues las acciones de este nuevo representante del capital, estaban orientadas hacia las fuerzas del mercado y en cuanto al sector agrícola, reformó el artículo 27 constitucional y con ello la nueva ley agraria, y así Salinas aludía:
“El reparto agrario iniciado hacía más de 50 años, fue reconocido en su momento por su compromiso con los campesinos. Pero pretender, en las coyunturas actuales, continuar por el mismo camino, ya no traería justicia y prosperidad ni al país ni a la gente del campo. La reforma agraria había cumplido muchas de sus metas, pero la dinámica social, demográfica y económica, exigían nuevas acciones. El reparto masivo de la tierra ha concluido”; para después discursear en los informes de gobierno el apoyo hacia la producción agrícola, un reto tenía que enfrentar el nuevo México neoliberal, con la firma del TLC y la apertura comercial, en efecto se negoció la protección de algunos productos agrícolas, pero era evidente que el reto era demasiado grande para un país que quería explotar su ventaja comparativa en un sector que no le resultaría productivo, precisamente porque se tenían que evaluar las productividades, y con ello las pérdidas o beneficios del comercio internacional.
Pero ni las buenas intenciones, ni los buenos discursos caben en una realidad como la nuestra, sobre todo después de la gran apertura comercial, de ahí que la racionalidad de nuestras autoridades fuera, importar productos agrícolas, pues las importaciones resultan más baratas, que impulsar un campo que requiere de mucha inversión.
Este modelo en México, ha tenido un fuerte impacto en la economía, con una influencia depresora en el PIB, y en los sectores que la componen, sobre todo una deficiencia en la agricultura; pero ante todo esto, “No hay crisis en el campo”, afirmaba el expresidente Vicente Fox, a pesar de los efectos que a lo largo de los años se agudizaban cada vez más, con una buena parte de los mexicanos en Estados Unidos, buscando una oportunidad, porque el campo “ya no deja”, con déficit en la balanza agropecuaria, tan solo es de observar la tendencia decreciente del PIB agropecuario, en los primeros años de su sexenio; pero eso no era crisis para Fox, solo un montón de imperfecciones, que se resolverían con el gobierno del cambio. Sería irresponsable llamarle crisis al derrumbe de la producción de cultivos básicos.
Con la apertura comercial, los países centrales, como Estados Unidos, encontraron en México, un gran mercado, la cruda realidad, la padecen los campesinos, pues sus productos no pueden competir contra los productos estadounidenses que además su competitividad, se eleva con tan elevados subsidios…
¿Por qué tragarnos el cuento de la globalización? ¿Es cierto que bajo un mundo globalizado, todos los países tienen un mismo nivel de desarrollo?
Son los tiempos actuales los que nos dan la respuesta, y con ello las acciones del nuevo presidente Felipe Calderón, al desatenderse del campo mexicano, adoptando la política salinista, con todos los intentos de vender la patria, y los recursos de nuestra nación, ante un pueblo que tiene muchas necesidades.


SOBRE LA APERTURA COMERCIAL


A pesar de que México es una de las economías latinoamericanas, que gracias a gran impacto del TLC, las privatizaciones, es decir al gran impacto de la política neoliberal, solo han generado gran concentración de la riqueza, desempleo, y bueno a pesar de que los grandes defensores del neoliberalismo afirmen que se han mantenido estables las variables macroeconómicas como lo es la inflación, es evidente que el trade-off, del aumento del ingreso a costa de déficit en la balanza de pagos , que persigue a la economía mexicana, dadas sus relaciones sociales de producción, una economía estancada, superan el gran “éxito” de tan famosa política.
Sin embargo, con la apertura comercial y toda la teoría de las ventajas comparativas de David Ricardo, el comercio internacional se vuelve tan beneficioso, sobre todo porque dados los costos de oportunidad, los países se pueden especializar ahí donde su costo de oportunidad sea menor para producir un bien “x o y”, y exportarlos y por supuesto importar los que no produce, el supuesto resultado es que todos los países ganan. El planteamiento teórico suena coherente, y claro que lo es, pero solo si no existieran las relaciones sociales de producción capitalistas, y con ello las relaciones de poder que estas han derivado, con el único objetivo de este régimen la producción y apropiación de plusvalía.
Nuestros análisis debieran recaer sobre la estructura económica del capital, y en efecto, sabremos que tan beneficiosa es la apertura comercial, y los beneficios del comercio exterior.
Con la revolución francesa se destruyeron todos los vestigios que representaba el feudalismo, y con ello las relaciones sociales de producción, así la distribución de los medios de producción, quedó en manos de la nueva clase dominante, es decir la burguesía, formándose así relaciones de explotación del hombre por el hombre, y sus representantes el capital y el trabajo; así en los prolegómenos del nuevo régimen, quien se fue extendiendo por el mundo, colonizando pueblos, para establecer la estructura económica, pero por el proceso y desarrollo histórico de cada país, las relaciones sociales capitalistas en cada lugar fueron diferentes, y las que se sentaron en un país como el nuestro, si el México en el que se sentaron relaciones de producción feudales, por un país, que además era uno de los más atrasados en Europa occidental, el México de 1800 en el que a penas se sentaban algunas bases para el capitalismo, el México de 1900 en el que a penas y concluía la acumulación originaria, y la historia económica que el capital ya le había preparado. A pesar de que en esos tiempos, tiempos del presidente Díaz y según los indicadores económicos, hubo un alto crecimiento económico, pues las grandes actividades económicas se comenzaban a explotar, el sector agrícola, con la silvicultura, el sector industrial con la minería, las fábricas textiles vendrían años más tarde, y hablar de la mano de obra, es revelar parte del capitalismo salvaje que llegó de sopetón a un país con una compleja formación económico social. Y en efecto, la apariencia, no puede dar más que pura apariencia, y es aquí donde es preciso analizar la estructura económica de México, y donde deben recaer nuestras reflexiones para poder comprender el entorno económico.científico, que corresponde a lo real a lo existente; para la producción de los medios de vida bajo el sistema capitalista se requiere tanto de fuerza de trabajo como de medios de producción, ahora bien un parte de ellos la comprende la maquinaria y la tecnología, que como es de todos sabido, al haber llegado un cierto desarrollo de las fuerzas productivas, se revolucionó la producción, en una producción para otros en forma generalizada, y para ello se requirió de máquinas que ayudasen al trabajo de los hombres, que ayudasen a elevar la productividad, y con ello la masa de plusvalía, así llegó la revolución industrial, que nació en Inglaterra, pues esta tenía muchos elementos a su favor, al ser un país de Europa de los más desarrollados, y de los que había superado algunos vestigios del feudalismo, y tener academias que se dedicaban al estudio de la ciencia y la tecnología, como la Real Academia a la que Newton pertenecía, los incrementos en la demanda de productos textiles, y el nuevo papel del mercado, satisfacer la demanda, por eso los grandes inventores como Watt, con su máquina de vapor, surgieron en este país.
Ahora bien, regresando al tema de México, a pesar de que la demanda mundial era creciente, en ningún momento nuestro país se dedicó a la producción de máquinas, lo que mas bien se pensó, fue en llamar a la inversión extranjera, pues a final de cuentas ellos si tenían la experiencia y el capital fijo para explotar los grandes recursos humanos y naturales para satisfacer la demanda mundial.
A partir de entonces, la economía mexicana quedó marcada, es cierto que los representantes del capital se esforzaron porque la situación cambiara, al establecer la reforma agraria, y por su puesto orientar la propiedad privada en manos de México, y no del capital extranjero, sin embargo, era muy tarde para corregir una estructura económica como la nuestra, dedicada a la producción de materias primas e hidrocarburos, aunque se intentó consolidar una industria adoptando una política proteccionista y un modelo de sustitución de importaciones, el agotamiento de este modelo llegó por la fuentes de financiamiento, y aunado a ello los grandes errores de la docena trágica…
Aún seguimos pensando en explotar las ventajas comparativas, sin tomar en cuenta las relaciones sociales de producción, sin ver que no es lo mismo comerciar un producto manufacturado, que una materia prima, es evidente que existe un gran abismo e términos de valor, pues en un producto manufacturado, la materia prima es aquella que se va a transformar en un valor de uso diferente y que va a llevar implícita plusvalía, o como dirían los economistas-vulgares llevarían más valor agregado, eso es porque no tenemos la tecnología, será cierto ¿Qué, todos los países ganan? O más bien, es el agandalle de los países imperialistas, para llegar a la centralización de capital, utilizando estrategias como los bloques comerciales, como el ya tan sonado ALCA.

hasta cuando le daremos el carácter científico a la economía, hasta cuando aprenderemos a discernir entre los intereses de una u otra clase; hasta cuando dejaremos de vulgarizar a la ciencia económica; hasta cuando seguiremos esperando los efectos de una política económica, para poder hacer un análisis objetivo, en vez de predecir el futuro entorno económico; los mismos modelos neoclásicos han concluido que no solo se trata de evaluar la especialización de un país, sino también la productividad, y esta depende de las relaciones sociales producción de cada país, pues si estas son desarrolladas evidentemente llevarán una gran ventaja que le otorgará altos índices de competitividad, y con ello la realización de esa gama de mercancías, que tienen plusvalía, fuente de vida del capitalismo.
POR Gaby Toxqui