El encarecimiento de la tortilla.
Tres causas son las que más se han mencionado como atribución al alza al precio de la tortilla. La primera es que se debe a un aumento importante en la demanda del maíz blanco a nivel mundial para la producción del etanol, que es un combustible alternativo; la otra alude a una baja de la productividad mundial en el cultivo del maíz debido principalmente, al cambio climático y finalmente, una causa interna debido al encarecimiento en los insumos con los que se produce la tortilla además del maíz, como lo es el gas. Estas causas atienden a problemas de un mercado internacional controlado por grandes empresas estadounidenses, las cuales son capaces de determinar un precio, debido a su gran capacidad para satisfacer el mercado.
Entonces no podemos analizar el problema del alza en el precio de la tortilla en nuestro país como un problema aislado, pero tampoco como un algo que esté determinado simplemente por razones de mercado, por las razones siguientes:
Es a partir de que el gobierno de Lázaro Cárdenas del Río se pone en marcha un modelo en el que la agricultura se ve “sacrificada” para impulsar a la industria (ISI), de esta manera, los recursos que generaba esta actividad, eran canalizados al apoyo de la formación y consolidación de un nuevo aparato industrial, así puede observarse a partir de las estadísticas, cómo la productividad y participación del agro en el PIB decae importantemente, y en contraparte, la industria crece. En los años y gobiernos siguientes, se dan hechos trascendentales como un nuevo cambio de modelo en los ochentas (neoliberalismo), y la firma del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) en 1994 que vendrán a profundizar la crisis del campo mexicano.
Estos sucesos tienen mucho que ver con que hoy se vivan paradojas como la de poseer gran cantidad de tierras y darse una producción récord de maíz en el 2006 (22 millones de toneladas), ser el cuarto productor mundial de este tipo de grano y ser, sin embargo, un país dependiente que se ve en la necesidad de importar debido al desinterés político por rescatar a la agricultura nacional. Los intereses del gobierno mexicano están centrados en responder la cúpula empresarial (GRUMA, MINSA, CARGIL) y en adelantar la puesta en marcha de la apertura comercial de maíz, frijol y leche que son parte de lo estipulado en cláusulas del TLC para el 2008. De esta manera puede comprometerse el patrimonio y las esperanzas de miles de pequeños productores agrícolas nacionales y agudizar el hambre de 18 millones 338 mil mexicanos (quienes padecen pobreza alimentaria).
Ahora, tal parece que la firma de un convenio en el que se establece el precio de este alimento en 8.50 pesos de manera oficial, dará certidumbre a las familias mexicanas, sin embargo, el daño está hecho, el poder adquisitivo de millones de personas se vio mermado ante una situación que ya de por sí es difícil ante la cuesta de enero y ahora se empeora con el alza en los precios no sólo del maíz, sino de otros productos sobresalientes en la canasta básica como lo son el huevo y la leche. En 1995 el precio de la tortilla se ubicaba en un promedio de 75 centavos por kg. para 2005 su precio se había ubicado ya, entre 6 y 7 pesos el kg. actualmente, gracias a la importación de maíz, su precio se ubica en 8.50 pesos, esto nos da un incremento de 1133% aproximadamente en 12 años, algo realmente sorprendente para tratarse de un producto de tradición milenaria y parte de nuestra cultura gastronómica. Recordemos que el gobierno retira el subsidio a la tortilla en 1998 y también se elimina el control oficial de precios, dándole una excesiva importancia al mercado. Las declaraciones de los principales encargados de conducir la política económica en el gobierno calderonista, en un primer momento son contradictorias al evadir por completo un control de precios por miedo a problemas inflacionarios, sin embargo, ha llegado a delimitarse un precio que difícilmente será respetado y si no se respeta para ofrecer la tortilla a un precio menor, entonces los acuerdos y las acciones gubernamentales, salen sobrando, los pequeños productores pueden darse cuenta y estar conscientes de que sus ganancias disminuyen y apoyar aún así a la economía familiar
Tres causas son las que más se han mencionado como atribución al alza al precio de la tortilla. La primera es que se debe a un aumento importante en la demanda del maíz blanco a nivel mundial para la producción del etanol, que es un combustible alternativo; la otra alude a una baja de la productividad mundial en el cultivo del maíz debido principalmente, al cambio climático y finalmente, una causa interna debido al encarecimiento en los insumos con los que se produce la tortilla además del maíz, como lo es el gas. Estas causas atienden a problemas de un mercado internacional controlado por grandes empresas estadounidenses, las cuales son capaces de determinar un precio, debido a su gran capacidad para satisfacer el mercado.
Entonces no podemos analizar el problema del alza en el precio de la tortilla en nuestro país como un problema aislado, pero tampoco como un algo que esté determinado simplemente por razones de mercado, por las razones siguientes:
Es a partir de que el gobierno de Lázaro Cárdenas del Río se pone en marcha un modelo en el que la agricultura se ve “sacrificada” para impulsar a la industria (ISI), de esta manera, los recursos que generaba esta actividad, eran canalizados al apoyo de la formación y consolidación de un nuevo aparato industrial, así puede observarse a partir de las estadísticas, cómo la productividad y participación del agro en el PIB decae importantemente, y en contraparte, la industria crece. En los años y gobiernos siguientes, se dan hechos trascendentales como un nuevo cambio de modelo en los ochentas (neoliberalismo), y la firma del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) en 1994 que vendrán a profundizar la crisis del campo mexicano.
Estos sucesos tienen mucho que ver con que hoy se vivan paradojas como la de poseer gran cantidad de tierras y darse una producción récord de maíz en el 2006 (22 millones de toneladas), ser el cuarto productor mundial de este tipo de grano y ser, sin embargo, un país dependiente que se ve en la necesidad de importar debido al desinterés político por rescatar a la agricultura nacional. Los intereses del gobierno mexicano están centrados en responder la cúpula empresarial (GRUMA, MINSA, CARGIL) y en adelantar la puesta en marcha de la apertura comercial de maíz, frijol y leche que son parte de lo estipulado en cláusulas del TLC para el 2008. De esta manera puede comprometerse el patrimonio y las esperanzas de miles de pequeños productores agrícolas nacionales y agudizar el hambre de 18 millones 338 mil mexicanos (quienes padecen pobreza alimentaria).
Ahora, tal parece que la firma de un convenio en el que se establece el precio de este alimento en 8.50 pesos de manera oficial, dará certidumbre a las familias mexicanas, sin embargo, el daño está hecho, el poder adquisitivo de millones de personas se vio mermado ante una situación que ya de por sí es difícil ante la cuesta de enero y ahora se empeora con el alza en los precios no sólo del maíz, sino de otros productos sobresalientes en la canasta básica como lo son el huevo y la leche. En 1995 el precio de la tortilla se ubicaba en un promedio de 75 centavos por kg. para 2005 su precio se había ubicado ya, entre 6 y 7 pesos el kg. actualmente, gracias a la importación de maíz, su precio se ubica en 8.50 pesos, esto nos da un incremento de 1133% aproximadamente en 12 años, algo realmente sorprendente para tratarse de un producto de tradición milenaria y parte de nuestra cultura gastronómica. Recordemos que el gobierno retira el subsidio a la tortilla en 1998 y también se elimina el control oficial de precios, dándole una excesiva importancia al mercado. Las declaraciones de los principales encargados de conducir la política económica en el gobierno calderonista, en un primer momento son contradictorias al evadir por completo un control de precios por miedo a problemas inflacionarios, sin embargo, ha llegado a delimitarse un precio que difícilmente será respetado y si no se respeta para ofrecer la tortilla a un precio menor, entonces los acuerdos y las acciones gubernamentales, salen sobrando, los pequeños productores pueden darse cuenta y estar conscientes de que sus ganancias disminuyen y apoyar aún así a la economía familiar
