El TLC y el sector agropecuario en México: mitos del tratado.
Antecedentes.
El sector agropecuario en México se encontraba en una crisis estructural, a partir de los años 70´s. En la d´decada de los 80, cuando se desató la crisis, el gobierno destinó cada vez menor presupuesto al sector agropecuario. Los programas aplicados por el Gobierno Federal al sector agropecuario fueron drásticamente recortados. Mientras que las empresas que apoyaban a los campesinos a producir, y que estaban en poder del estado fueron privatizadas., con el pretexto de que eran ineficaces. Esta privatización se dio además como una medida de “obediencia” que el Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial supervisaban.
Asi el proceso de privatización en México se dio en 2 etapas: 1) De 1982 a 1988.- en donde se dio un proceso lento de venta de las empresa. La mayoría de las empresas agropecuarias en poder del Estado fueron vendidas a particulares en este periodo; debido a que se consideraban como no fundamentales para la economía. 2) De 1989 a la fecha.- Hay una rapidez en la venta de las empresas. Significó un cambio en la economía, sobre todo en las políticas monetaria y fiscal. En este periodo se privatizan empresas que son significativas en la economía como Telmex.
Nuestro país pasó de tener 1155 empresas paraestatales en 1982, a tener tan sólo 617 en 1987. Hasta 1999 nuestro país cuenta con 261 empresas en su poder.
Es en este contexto en el que México firma el TLCAN con Estados Unidos y Canadá.
La entrada en vigor del TLCAN.
Se dio el 1 de enero de 1994 con el supuesto objetivo de lograr un crecimiento estable y sostenible sobre la base de dos motores: la inversión extranjera y las exportaciones.
La apuesta del país con la entrada en vigor del TLCAN induciría un proceso de mayor inversión en bienes comercializables en escala internacional y un aumento de la exportación de mercancías, aparejado de un incremento en el empleo. Ello permitiría absorber a la creciente población económicamente activa.
Por desgracia, el incremento de las exportaciones no estuvo acompañado de uno de igual magnitud en el empleo, lo que en consecuencia creó desequilibrios que acabaron resolviéndose con desempleo, mercados informales y emigración a Estados Unidos.
Los resultados del TLCAN, a diez años de entrada en vigor han sido desastrosos y se han traducido en un incremento a la pobreza y un deterioro de nuestro campo mexicano.
Las exportaciones crecieron un 300 por ciento bajo el TLCAN, pasaron de 51.9 mil millones de dólares en 1993 a 160.7 mil millones en el 2002.
Durante los primeros nueve años del TLCAN las exportaciones acumuladas de México excedieron a un millón de millones de dólares. Además estas exportaciones principalmente son bienes manufactureros y no bienes primarios como en los años 70´s. Pero este incremento en las exportaciones de México vino acompañado de un incremento en las importaciones. Sin embargo el saldo de la Balanza Comercial con Estados Unidos es superavitaria.
Estos datos espectaculares alimentan el mito de que México se ha convertido en el principal exportador en Latinoamérica y uno de los exportadores líder en el mundo, y todo esto gracias al TLCAN.
Las empresas exportadoras son pocas y están desconectadas del resto de la economía, no tienen un efecto de arrastre sobre sus cadenas productivas, ya que precisamente todo lo importan. Casi la mitad (45%) de las exportaciones son maquila que compran en el país en promedio durante el TLCAN solo el 2.9% de sus insumos (no incluye mano de obra, incluyendo la mano de obra tienen aproximadamente 30% de contenido nacional).
Eso ocurre en el sector manufacturero nacional, el impacto del TLCAN en el sector agrícola es aun más dramático. Las importaciones de maíz y de semillas oleaginosas ha aumentado de 8.8 millones de toneladas métricas al año en 1993 a 20.3 millones de toneladas métricas en el 2002. Estas importaciones han reemplazado a los productos nacionales, aumentando el desempleo rural, se ha perdido la soberanía y la seguridad alimentaria. El cuadro siguiente muestra el aumento de las importaciones en los principales productos agrícolas mexicanos.
Las relaciones comerciales entre México, Estados Unidos y Canadá se caracterizan por sus numerosas desigualdades, especialmente en el sector agrario, como por ejemplo los productores de Estados Unidos reciben con la nueva Farm Bill, 70% mas de apoyos. Los subsidios representan en México el 19% de los ingresos de los productores, mientras que en los Estados Unidos equivalen al 21%. Además los productores de Estados Unidos tienen un apoyo por hectárea de 120 dólares y los de México de 45.
Todos estos datos nos muestran las asimetrías que tiene México respecto a Estados Unidos, lo que hace que nos encontremos en una situación preocupante por el comercio desleal.
Desempleo: Consecuencia del Tratado.
El problema del desempleo y del empleo precario es crónico. En el periodo del TLCAN se han perdido mas empleos de lo que se tenía previsto, y el gran perdedor es el sector primario en México.
La información general sobre empleo en México se ofrece principalmente en tres fuentes que abarcan distintos universos de trabajadores: la encuesta nacional de empleo urbano, el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS), y la única fuente de información con cobertura geográfica general y que incluye tanto el llamado empleo formal, como el informal, el urbano como el rural es la Encuesta Nacional de Empleo.
En los primeros 9 años del TLCAN la generación total de nuevos empleos en el país fue de 8 073 201, pero ello significó un déficit de 46.6% respecto de los necesarios para dar empleo a la nueva gente que llega a la edad de trabajar (15 a 64 años).
Estos pocos empleos son malos empleos. El 55.3% de los empleos nuevos generados no cumplen con ninguna de las prestaciones de ley que son tres: seguridad social, aguinaldo y 10 días de vacaciones al año.
Específicamente en el sector agrícola mexicano el desempleo crece en forma alarmante; según datos de la Secretaría del Trabajo y Previsión Social la pérdida de empleos es de 1.78 millones y de ellos casi 600 000 se relacionan con granos básicos; del total de porcicultores 40% ha abandonado la actividad, lo mismo ha sucedido con 24 % de los productores de papa, pero también con arroceros, maiceros, etcétera.
A pesar del TLCAN, que se suponía traería mayor inversión extranjera directa para el campo, generaría mas empleo y aumentarían las remuneraciones de los trabajadores, la pobreza se ha incrementado, según cifras oficiales, el 69.3% del total de la población en el campo es pobre.
Las supuestas ventajas por parte de los consumidores de tener acceso a alimentos mas baratos a partir de las importaciones resultaron ser una falacia. De 1994 a 2002 los precios de la canasta básica se han elevado 257%, mientras que los precios al productor agropecuario subieron sólo 185%, según datos del propio gobierno mexicano o sea, las imporaciones masivas han presionado mas sobre los precios de los productos agropecuarios primarios que sobre los precios al consumidor, además de que estos últimos continuan incrementándose.
Conclusiones:
El TLCAN es un acuerdo comercial entre Estados Unidos, México y Canadá que significó básicamente un deterioro debido a que afecto la calidad de vida de miles de productores nacionales. Pequeños productores de maíz, frijol trigo, algodón, manzana, y muchos otros productos mas claman por la suspensión del TLCAN, debido a que los ha llevado a la quiebra. Ellos no están en condiciones de competir con las grandes empresas que vienen de estos países desarrollados, lo único que les queda es vender sus productos a precio muy bajo y producir para la subsistencia; esta idea no fue la que se nos vendió con la entrada en vigor del TLCAN. Al contrario nos llenaron de falsas ilusiones que nunca se concretaron. Una falta de visión y sobre todo de toma de desición política sobre este tema es notoriamente evidente. La negociación del TLCAN además no vino acompañada de una política de apoyo a los productores nacionales y mucho menos de apoyo a nuestros productos básicos. Una especie de proteccionismo es necesaria para garantizar las condiciones de vida de estos pequeños productores y sobre todo para garantizar el desarrollo sustentable en el campo mexicano. El reviraje que se tiene que hacer en materia agropecuaria para hacer de este sector motor del crecimiento nacional es urgente, porque todos necesitamos del campo.