¿Qué es el ser humano?
El ser humano es la más grande expresión de bondad y maldad, sabiduría e ignorancia, beldad y fealdad, justicia e injusticia, amor y odio, honor e ignominia que pueda existir en este mundo. Es un conjunto de incongruencias que no debieran existir en un mismo individuo y sin embargo sucede que estamos inmersos en este mar de características que mostramos a unos y a otros, de forma indistinta ya sea por nuestro estado de ánimo, ya por el afecto o el lazo que nos une a ciertos individuos, ya por la realidad en que vivimos.
El ser humano está dotado de una gran capacidad de hacer y deshacer por encima de si mismo, y es esta característica la que nos diferencia de cualquier otro ser vivo. Si bien es cierto, que fuimos dotados de ciertas características especiales para poder vivir y además, dominar sobre los demás seres habitantes de la tierra debido a la capacidad que tenemos de pensar (y de tal forma que la tecnología que hoy nos rodea es solo una pequeña muestra), también es cierto que esa racionalidad de la que ahora nos jactamos, ha sido la causa, y consecuencia a la vez –llegando a ser un círculo vicioso— de infinidad de despojos, atropellos, robos malos tratos, engaños, crímenes, coartaciones e incluso de desastres naturales.
Los animales luchan sólo por supervivencia, el hombre lucha por intereses determinados –muchos de ellos puros y con un ideal común, muchos de ellos con objetivos “egoístas”—, los animales matan por subsistir en un medio determinado, el hombre mata por poder, por dinero y hasta por religión.
La pregunta que atañe al párrafo anterior, es ¿por qué tal reacción negativa?, y la respuesta no es fácil, no se encuentra en el cuánto sabemos, ni en el cuánto tenemos sino más bien apunta a nuestra propia idiosincrasia (el quienes somos) y al conjunto de valores-antivalores de los que estamos formados, y aquí regresamos a la misma hipótesis de que el hombre es una ingente incongruencia. Sin embargo parte de esta incongruencia nos invita a tomar parte en este camino que como humanidad hemos forjado, y seguir caminando hasta llegar quizá algún día a la encrucijada de la vereda del idealismo por donde muchos ya nos han adelantado y la autopista de la mediocridad; y no porque el idealismo sea el objetivo, sino que es “una” vereda para llegar a ser un verdadero ser humano, una súper humanidad cumpliendo cabalmente la ley de acción y reacción, no solamente sobreviviendo y soportando sino actuando.
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