DESIGUALDAD
México ya no es solo un país de profundas desigualdades sociales, como se ha dicho repetidas veces. México es mas bien un país de grandes abismos. Basta con salir a la calle cualquier día y parar en un semáforo para palparlo. Niños de la calle que jamás podrán soñar ni siquiera con la mitad de las oportunidades que tendrán aquellos que si pueden ir a la escuela; jóvenes cuya única esperanza es contar, en algún momento de su vida, con algún empleo que les permita vivir dignamente y sin la incertidumbre de saber en donde van a despertar mañana; adultos que en el transcurso de décadas no verán el dinero que pasa en manos de un profesionista en un mes.
Muchos mexicanos ni siquiera esperan ver algún progreso durante su generación. Su sueño es que alguno de sus hijos o nietos tengan en el futuro alguna oportunidad de estudiar y puedan dejar de pasarse la vida cuidando y limpiando la propiedad ajena.
Lo grave de esta situación es que las diferencias sociales en nuestro país no se deben, en la gran mayoría de los casos, a que algunos prefieran trabajar menos o a que sean menos capaces o hábiles. Se debe simplemente, a que el entorno económico en el que vivimos privilegia en oportunidades y opciones a aquellos que nacieron en una situación social más favorable. Es un problema histórico de raíz que se repite generación con generación
Según las encuestas de hogares, prácticamente no ha habido progreso distributivo en México durante el último cuarto de siglo. Por ejemplo, en 1977 el 10% mas pobre a nivel nacional concentraba un 0.97% del ingreso total, mientras que en el año 2000 la proporción fue de 1.2%. En cambio las personas ubicadas en el 10% mas rico a nivel nacional concentraba el 42.9% del total en 1997, y el 42.41% en el 2000.
Pero las grandes desigualdades no se reducen solamente a la dimensión de los ingresos. Por ejemplo, en materia de educación, mientras que la población económicamente activa (PEA) promedio ubicada en el 10% mas pobre de la población tiene apenas cuatro años de educación formal, la PEA en el 10% mas rico a nivel nacional tiene mas de 13 años de educación. Las desigualdades educativas entre los estados de la republica son también enormes. En promedio, la población económicamente activa del estado de Oaxaca tiene 5.3 años de educación. Dato similar al promedio nacional de Nicaragua, el país con menor escolaridad de América Latina; en contraste, en el Distrito Federal el promedio es de 10.5 años, prácticamente el promedio registrado en el país Latinoamericano con mayor educación en la región (Argentina).
México es un país de grandes abismos sociales pero para solucionar este gran problema se necesitaría de una reestructuración social y política que solo se conseguiría a través de grandes movimientos sociales en lucha de un mejor bienestar para el grueso de la población, pero esto no se puede hacer de la noche a la mañana.
México ya no es solo un país de profundas desigualdades sociales, como se ha dicho repetidas veces. México es mas bien un país de grandes abismos. Basta con salir a la calle cualquier día y parar en un semáforo para palparlo. Niños de la calle que jamás podrán soñar ni siquiera con la mitad de las oportunidades que tendrán aquellos que si pueden ir a la escuela; jóvenes cuya única esperanza es contar, en algún momento de su vida, con algún empleo que les permita vivir dignamente y sin la incertidumbre de saber en donde van a despertar mañana; adultos que en el transcurso de décadas no verán el dinero que pasa en manos de un profesionista en un mes.
Muchos mexicanos ni siquiera esperan ver algún progreso durante su generación. Su sueño es que alguno de sus hijos o nietos tengan en el futuro alguna oportunidad de estudiar y puedan dejar de pasarse la vida cuidando y limpiando la propiedad ajena.
Lo grave de esta situación es que las diferencias sociales en nuestro país no se deben, en la gran mayoría de los casos, a que algunos prefieran trabajar menos o a que sean menos capaces o hábiles. Se debe simplemente, a que el entorno económico en el que vivimos privilegia en oportunidades y opciones a aquellos que nacieron en una situación social más favorable. Es un problema histórico de raíz que se repite generación con generación
Según las encuestas de hogares, prácticamente no ha habido progreso distributivo en México durante el último cuarto de siglo. Por ejemplo, en 1977 el 10% mas pobre a nivel nacional concentraba un 0.97% del ingreso total, mientras que en el año 2000 la proporción fue de 1.2%. En cambio las personas ubicadas en el 10% mas rico a nivel nacional concentraba el 42.9% del total en 1997, y el 42.41% en el 2000.
Pero las grandes desigualdades no se reducen solamente a la dimensión de los ingresos. Por ejemplo, en materia de educación, mientras que la población económicamente activa (PEA) promedio ubicada en el 10% mas pobre de la población tiene apenas cuatro años de educación formal, la PEA en el 10% mas rico a nivel nacional tiene mas de 13 años de educación. Las desigualdades educativas entre los estados de la republica son también enormes. En promedio, la población económicamente activa del estado de Oaxaca tiene 5.3 años de educación. Dato similar al promedio nacional de Nicaragua, el país con menor escolaridad de América Latina; en contraste, en el Distrito Federal el promedio es de 10.5 años, prácticamente el promedio registrado en el país Latinoamericano con mayor educación en la región (Argentina).
México es un país de grandes abismos sociales pero para solucionar este gran problema se necesitaría de una reestructuración social y política que solo se conseguiría a través de grandes movimientos sociales en lucha de un mejor bienestar para el grueso de la población, pero esto no se puede hacer de la noche a la mañana.

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