martes, 4 de diciembre de 2007

Urgen limpia en las uniones de crédito

Acapulco.- Las uniones de crédito necesitan un nuevo marco legal para poder acelerar la “limpia” del sector y revocar la autorización de aquellas entidades que incumplen con requisitos básicos, afirmó la Comisión Nacional Bancaria y de Valores (CNBV). El presidente del organismo regulador, Guillermo Babatz Torres, informó que de las 160 entidades que mantienen su autorización para operar como uniones de crédito, entre 120 y 125 funcionan bien, pero al resto debe revocársele la autorización y liquidarlas. Sostuvo que el marco legal actual tiene deficiencias y es inadecuado para desarrollar el sector, además de que faltan atribuciones a la CNBV como autoridad para que los procesos de salida los intermediarios que incumplen las reglas sean expeditos y creíbles. En entrevista durante el “Segundo Foro Pyme de Uniones de Crédito”, expuso que la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP) es la que tiene la atribución para trabajar junto con el sector en un nuevo marco legal. No obstante, la CNBV ya tiene conocimiento de la propuesta integral de nuevo marco legal aplicable al sector, promovida por el Consejo Mexicano de Uniones de Crédito (ConUnión) y a discusión en la Comisión de Hacienda de la Cámara de Senadores. En 1993 se aprobaron reformas aplicables a las uniones de crédito para promover la ampliación de la cobertura regional y sectorial de estos intermediarios, pero la instrumentación de políticas que buscaban su expansión fue deficiente. Por un lado se presentó un proceso de autorización de uniones de crédito, lo que dio lugar a la entrada de un gran número de entidades, muchas de ellas administradas sin la capacidad técnica y solvencia moral requerida. De 1989 a 1995 se autorizaron 219 entidades, que se sumaron a las más de 200 existentes hasta entonces, para alcanzar un máximo de 432 uniones, pero el crédito otorgado por la banca de desarrollo al sector careció de disciplina para un proceso ordenado. “Esta débil gestión de los programas de crédito de la banca de desarrollo se hizo evidente durante la crisis financiera de 1995 y tuvo, entre otras graves consecuencias, un efecto sumamente negativo en la credibilidad y reputación del sector”, recordó Babats Torres. El desprestigio de la figura de uniones de crédito por los fraudes cometidos a los socios llevó a la falta de fuentes de fondeo y al cierre de un número considerable de intermediarios, lo que significó la revocación de 274 entidades de 1995 a la fecha. Para el presidente de la CNBV, de las 160 entidades que mantiene su autorización para operar como uniones de crédito, entre 120 y 125 lo hacen correctamente, pero el resto presenta debilidades, por lo que hay una alta probabilidad de cancelarles la autorización. No obstante, dijo, el proceso de revocación es muy lento y oneroso, lo que va en detrimento de todo el sector, por lo que es necesario concretar cambios al marco legal vigente. Con los cambios a la legislación se podrá acelerar la salida de intermediarios que no deberían estar operando, “tenemos qué acabar de limpiar la figura, acabar de limpiar el sector, para los que hoy están operando bien puedan potenciar sus actividades”. Sorprende, reconoció, que haya casi 130 uniones de crédito que operan de forma sana en el entorno actual de falta de financiamiento y el desprestigio que sufrió el sector, ya que tiene una tendencia positiva en el crecimiento de su actividad. El sector tiene activos por casi 25 mil millones de pesos, cuenta con unos 110 mil socios de los cuales más de 25 mil reciben créditos, lo que se traduce en un impacto importante en la actividad regional.
Las uniones de crédito, instituciones financieras de empresarios para empresarios, atienden a las pequeñas y medianas empresas (Pymes) tanto con productos como con la integración y desarrollo de cadenas productivas a través de sus departamentos especiales.

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