jueves, 26 de abril de 2007

El programa del primer empleo: esencia o apariencia

EL PROGRAMA DEL PRIMER EMPLEO: ESENCIA O APARIENCIA

En el mes de enero del año en curso, fue presentado un decreto presidencial en materia laboral llamado: Programa del Primer Empleo, que en en la apariencia, parece ser un aliciente para la incorporaciòn de màs fuerza de trabajo a un mercado viciado y mermado en la dinàmica del capitalismo. La acumulaciòn, el prevalecimiento del capital ficticio (especulaciòn), aunados a una creciente superpoblaciòn relativa, son los ingredientes que acompañan y desmienten proyectos como este, en el que el “asistencialismo” empresarial es la clave.
El oficialmente, el proyecto pretende ser un aliciente para la contratación de los recién egresados de las universidades y cimentar el tránsito hacia la formalidad del empleo en nuestro país, ya que en este sistema los empleos mal eventuales y mal remunerados predominan; segùn cifras del INEGI el 50% de la PEA en nuestro paìs, posee estas condiciones, lo que representa aproximadamente 20 millones de mexicanos viviendo en condiciones paupérrimas. El camino tradicional de este tipo de planes, comienza sentar las bases legales fundadas en el artículo 123 constitucional, a partir del “derecho a un trabajo digno y socialmente útil” y el Estado, tiene que garantizarlo. Sin embrago, el Estado como defensor de la clase dominante, es precursor de proyectos que contribuyen a genererles màs riqueza a aquellos que se enriquecen a costa de otros. Es aquí donde el Estado se encargo de conceder los beneficios dentro de un modelo neoliberal en el que problemas como el desempleo y la desigualdad social, se acentúan cada vez más.
Como todo plan de cada sexenio, este pretende ser un emblema del mismo. Sus efectos comienzan oficialmente a partir del mes de marzo en el que las empresas que tengan las condiciones como la de no tener adeudos con el IMSS podrán inscribir sólo a aquellos trabajadores extras a la plantilla laboral máxima y que no hayan tenido antes seguridad social permanente (considerados como trabajadores elegibles).
Este programa contempla, el subsidio durante un año y hasta del 100% a las cuotas del seguro social que tienen que pagar los empresarios. Para esto, el gobierno dispone de una cantidad de 300 millones de pesos anuales que destinará de forma insegura, pues la permanencia de los trabajadores, no depende directamente del gobierno, sino de los empresarios que tienen que cumplir con los requisistos mencionados anteriormente. Lo más importante de este gasto que subsidia a los empresarios, es que la fuente de estos recursos, es precisamente de los mismos trabajadores y de la plusvalía que generan, por lo tanto su explotaciòn a parte de generarles una ganancia a los capitalistas en una primera fase, contribuye a subsidiar a los mismos en una segunda.
Las condiciones laborales en la actualidad, son una amalgama de restricciones como el contrato individual y de manera eventual, además de los bajos salarios y la supresión del derecho de huelga, todos éstos contienen una parte esencial que es la injusticia social y el concedimiento de privilegios a la calse dominante. Entonces hay que precisar el objetivo que tienen este tipo de programas, si en la apariencia esto se ve como aliciente para la contratación de nuevos trabajadores a corto plazo, habría que analizarse a un largo plazo, pues lo máximo de tiempo a que puede incorporarse un empleado son dos años, ya que los patrones tienen que cumplir con el primer año en el empleo de una persona, para que el beneficio de este programa sea efectivo y así ahorrare el costo del seguro en un año más, por lo tanto la permanencia para el tercer año no está garantizada.
El monto de subsidio por trabajador, varía en función de su salario base y van desde el 10% para aquellos trabajadores que reciban de 20 a 25 salarios mínimos, hasta el 100% para aquellos que reciban de 1 a 10 SM. Esto tiene una lógica muy simple, el mayor apoyo a los capitalistas que poseen más fuerza de trabajo menos remunerada; además, la explicación del mismo programa está principalmente dirigida al sector empresarial explicando que se estimulará la contratación de personal con las características más adecuadas para determinada función que contribuiràn a elevar la productvidad y lo mejor es que a menor costo, como si lno fuera suficiente la explotaciòn de la que son objeto millones de trabadores en el paìs.
La forma de este programa es la transición de una economía abundantemente informal a la formalidad, sin embargo, en el fondo todo parece indicar los beneficios son exclusivos de las empresas y en la medida en que el gobierno quita responsabilidades, refleja su ineficiencia y su tendencia a la conservación de privilegios.
En el fondo del asunto tenemos un programa “asistencialista” empresarial como muchos que se enarbolan a partir de planteamientos políticos insustanciales, este proyecto podría enfrentar problemas de sustentabilidad financiera debido a las restricciones presupuestales que ya son una tendencia permanente. Claro está que se necesita tratar el tema del empleo no porque constituya estadísticas alarmantes, sino por lo que reflejan en la realidad, en el nivel de vida de los mexicanos, porque constituye una demanda social desde imperante en el régimen capitalista.
Las nuevas generaciones de fuerza laboral, son y seremos parte de un esquema que golpea cada vez con mayor intensidad, a las condiciones laborales, por un lado reformas que sólo deslindan responsabilidades a quienes lucran a partir de la explotaciòn de otros; por el otro una realidad que encara retos para las masas a incorporarse a la PEA y que pretende ofrecer sus servicios de manera formal, esto no sólo en México, sino como una tendencia en el mundo, como ocurrió en Francia el año pasado con la flexibilización de la mano de obra y la denigración de la misma que conlleva un planteamiento de regresión en cuanto a los logros sociales que alguna vez fueron alcanzados para traducir el crecimiento en desarrollo y más aún, en mejor calidad de vida. Es por eso que como futuros miembros de la fuerza laboral, que cada vez es más creciente, debemos estar conscientes de aquellas reformas que merman las condiciones laborales y laceran a los más desprotegidos.
Por: Ivan Leòn Castro.

No hay comentarios.: